CÓLICO BILIAR PERSISTENTE ALITIÁSICO - ACODAMIENTO VESICULAR. A PROPÓSITO DE UN CASO
Carlos De Jesús Betances1, Rosa Barreto M., Jessibeth Rodríguez G.3, Yenifer Rivas M.2, Jonathan Mata4
1. Residente de 3er año de cirugía general – Hospital Dr. Rafael
Medina Jiménez. Vargas, Venezuela. Correo-e: carlosdjb1@gmail.com
2. Adjunto del servicio de cirugía general –
Hospital Dr. Rafael Medina Jiménez. Vargas, Venezuela.
3. Residente de 2do año de cirugía general
– Hospital Dr. Rafael Medina Jiménez.Vargas, Venezuela.
4. Residente de 1er año de cirugía general
– Hospital Dr. Rafael Medina Jiménez. Vargas, Venezuela.
RESUMEN
Dentro de las principales patologías benignas que ocasionan una
disfunción anatómica y fisiológica de la
vesícula biliar, se encuentra el acodamiento vesicular o
¨vesícula en gorro frigio¨, que se define como una
anomalía anatómica que provoca una flexura de una de las
porciones de la vesícula, que puede condicionar una
disminución de la luz del órgano, comprometiendo el
adecuado vaciamiento del contenido, que puede condicionar a la
formación de cálculos, colecistitis e incluso compromiso
vascular. Esta patología suele ser asintomática, siendo
un hallazgo incidental intraoperatorio o a la realización de un
estudio imagenológico. Sin embargo, puede tener
presentación sintomática y cursar con: cólico
biliar, náuseas, vómitos y fiebre. En este escrito se
reporta el caso de una paciente de 16 años, la cual acude en
repetidas ocasiones por emergencia presentado episodios de dolor
abdominal, sin una etiología documentada, con estudios de imagen
sin alteración. Acude en esta ocasión presentado cuadro
clínico, que impresiona cólico biliar, se realiza
ecografía abdominal donde se confirma impresión
diagnostica, al evidenciarse acodamiento vesicular sin presencia de
litos. Paciente se llevó a mesa operatoria donde se
realizó la colecistectomía convencional, resolviendo de
forma satisfactoria la patología.
Palabras clave: Vesícula acodada, gorro frigio, cólico biliar
PERSISTENT ACALCULOUS BILIARY COLIC - GALLBLADDER FLEXION - A CASE REPORT
ABSTRACT
Among the main benign pathologies that cause anatomical and
physiological dysfunction of the gallbladder is gallbladder kinking,
also known as “Phrygian cap gallbladder.” This is defined
as an anatomical anomaly that causes a flexure of one of the
gallbladder’s portions, which can lead to a narrowing of the
organ’s lumen, compromising the proper emptying of its contents.
This can result in the formation of gallstones, cholecystitis, and even
vascular compromise. This pathology is usually asymptomatic, being an
incidental finding during surgery or imaging studies. However, it can
present with symptoms such as biliary colic, nausea, vomiting, and
fever. This report describes the case of a 16-year-old female patient
who presented repeatedly to the emergency department with episodes of
abdominal pain without a documented etiology, and with normal imaging
studies. The patient presented with a clinical picture suggestive of
biliary colic. An abdominal ultrasound was performed, confirming the
diagnosis by revealing gallbladder kinking without the presence of
gallstones. The patient underwent surgery, where a conventional
cholecystectomy was performed, successfully resolving the condition.
Key words: Kinked gallbladder, Phrygian cap, biliary colic
INTRODUCCIÓN
Los conductos biliares y la vesícula biliar al igual que el
hígado se originan a partir de una evaginación ventral de
la porción caudal del intestino anterior alrededor de la cuarta
semana de desarrollo embrionario. 1 Específicamente, el
divertículo hepático se divide en una yema craneal (pars
hepática) y una yema caudal (pars cystica), esta última,
se divide a su vez en yemas inferior y superior. Es la yema superior la
que finalmente se desarrolla en la vesícula biliar.
Inicialmente, la vesícula biliar es hueca, pero se llena de
células endodérmicas antes de sufrir posteriormente la
recanalización. 2 El denominado divertículo o esbozo
hepático, que son cordones de células de rápida
proliferación, los que se introducen en el septum transversum, a
medida esto ocurre, la comunicación entre el divertículo
hepático y el intestino anterior (duodeno) disminuye de calibre
y se forma el colédoco, por tanto el esbozo se divide en dos
porciones una craneal que dará origen al hígado y otra
caudal que corresponderá a la vesícula biliar y el
conducto cístico que al unirse al conducto hepático
conforman el colédoco. 1 Durante el desarrollo temprano, la
vesícula biliar migra a su posición final en la
superficie anteroinferior del hígado, entre los segmentos IV y
V. Antes de alcanzar su ubicación definitiva, la vesícula
biliar permanece transitoriamente intrahepática. 2
La vía biliar intrahepática inicia en los canales
periportales (de Hering), que son conductillos o canalículos
limitados por la membrana de los hepatocitos; estos canales se
continúan con conductos de calibre progresivamente mayor hasta
conformar el conducto hepático derecho. Este drena los segmentos
V, VI, VII, VIII y el conducto hepático izquierdo formado por la
confluencia de los ductos que corresponden a los segmentos II, III, IV.
1
La vía biliar extrahepática está conformada por la
unión de los conductos hepáticos derecho e izquierdo, a
nivel de la base del lóbulo derecho, denominándose
conducto hepático común. El trayecto que sigue es hacia
abajo en la parte superior del ligamento hepatoduodenal, por delante de
la vena porta y a la derecha de la arteria hepática.
Para su adecuada compresión, anatómicamente la
vesícula se divide en: fondo, cuerpo, infundíbulo/cuello
(Figura 1). Existen distintas variantes anatómicas que son de
importancia clínico-quirúrgicas; Vesícula septada:
consiste en la separación de la vesícula con dos o
más compartimientos intercomunicados separados transversalmente
o longitudinalmente por un septum. Vesícula Acodada: doblez o
acodadura que se da en algún segmento de la vesícula
biliar el cual reduce su calibre (luz); en cuyo caso favorece la
aparición de patologías biliares (colecistitis,
colelitiasis), dicho hallazgo se realiza a través de la
ecografía abdominal (Figura 2). Duplicación o
triplicación de la vesícula biliar: ocurre cuando el
brote caudal del divertículo hepático se subdivide, se
reporta una incidencia de 1en 4000 autopsias. Embriológicamente
éstas se pueden dividir en las duplicaciones y vesículas
biliares verdaderos accesorios de acuerdo a si los dos conductos
císticos se fusionan o por separado cuando se unen el conducto
biliar común. Se distinguen: la vesícula biliar doble con
un cuello común (vesica divisa) o cuellos separados (vesica
fellea dúplex), vesícula biliar diverticular que aparece
como un divertículo único o múltiples
divertículos de la vesícula biliar. Vesícula
biliar móvil: cuando esta tiene un mesenterio corto y ocurre en
aproximadamente 4% de la población, lo que puede conllevar a
torsión vascular e infarto. Localizaciones aberrantes de la
vesícula: son una rara anomalía congénita del
sistema biliar con una frecuencia de 5-10% de la población.
Entre estas localizaciones se pueden mencionar su ubicación en
el lóbulo izquierdo hepático, una localización
intrahepática y otra flotante, por la existencia de un
mesenterio largo. 1
Las anomalías congénitas de la vía biliar se
dividen en dos grupos: malformaciones de la vesícula biliar y de
la vía biliar propiamente dicha. Sus malformaciones
congénitas son extremadamente raras, siendo la agenesia de
vesícula biliar la más frecuente, con una incidencia de 1
por cada 6.000 recién nacidos vivos, La vesícula en gorro
frigio se produce por la presencia de un pliegue entre el fondo y el
cuerpo de esta. 7
Desde que se evaluó una real incidencia de la colecistitis
crónica en niños 3, aumento la realización de
colecistografías para diagnostico diferencial, en pacientes
preescolares y de la segunda infancia, que presentan cuadros de
dispepsia o de dolor crónico abdominal repetido, lo que ha
permitido encontrar casos en los que no existe litasis, pero si una
vesícula deformada. Los primeros enfermos de esta serie fueron
tratados en forma médica, pero a raíz de la severidad de
su sintomatología y de su pertinaz recurrencia, por lo que es
necesario la realización de colecistectomías en casos
realmente justificados, en los cuales no se obtuvo alivio de los
síntomas con las medidas dietético-medicamentosas. Es
interesante destacar que, a diferencia de la litiasis vesicular, que
afecta con mayor frecuencia a la mujer que al hombre (3,5 mujeres x 1
hombre en nuestra estadística en niños), en esta entidad
clínica la incidencia es perfectamente igual para ambos sexos. 3
Los síntomas y síndromes asociados a las
patologías congenitas de la vesícula biliar pueden
incluir: Cólico biliar; dolor o malestar intenso que se localiza
en epigastrio o hipocondrio derecho, y que suele irradiarse hacia la
espalda. Este dolor suele asociarse a náuseas y vómitos,
así como a síntomas generales como diaforesis,
sensación de mal estado general, mareo, etc. Este cuadro suele
aparecer de forma brusca, se mantiene un tiempo determinado
(habitualmente entre 30 y 60 minutos) y posteriormente cede. 5 El
cólico biliar puede variar en el tiempo de duración e
intensidad del dolor, pudiendo persistir por varias horas y hasta
días. En estos casos el dolor no atenúa inicialmente a la
administración de antiespasmódicos o AINES, motivo por el
cual puede ameritar intervención quirúrgica en los casos
de cólico biliar persistente o remitente. Cuando se asocian
síntomas de reacción inflamatoria local y
sistémica como signos de irritación peritoneal focalizada
(maniobra de Murphy positivo), fiebre y leucocitosis entramos en
contexto de una colecistitis. En los casos de vesícula acodada
pueden evolucionar con colecistitis y en casos de acodamiento
pronunciado, vesícula flotante y vesícula ectópica
corren el riesgo de girar sobre su propio eje, volvulandose y
terminando en isquemia vesicular.
El método diagnóstico de inicio ante la sospecha de
patologías de la vesícula biliar con mejor
relación costo-beneficio es el ultrasonido abdominal; sin
embargo, algunos hallazgos imagenológicos son
inespecíficos o limitados por variantes anatómicas lo que
dificulta un diagnóstico preciso. La mayoría de las
anomalías de la vesícula biliar se diagnostican
incidentalmente durante la colecistectomía o las intervenciones
hepatobiliares. Si bien el diagnóstico preoperatorio es ideal
para facilitar la planificación quirúrgica y garantizar
la seguridad de las intervenciones, puede ser difícil en
pacientes con cólico biliar típico o síntomas
inespecíficos. La resonancia magnética con contraste y
CPRM (Colangiopancreatografía por Resonancia Magnética)
se considera el método de referencia para el diagnóstico
de anomalías de la vesícula biliar. Es especialmente
útil en las evaluaciones preoperatorias de la cirugía
hepatobiliar, ya que proporciona imágenes de alta
resolución de la vesícula biliar, los conductos biliares
y la vasculatura asociada. 2
Es importante conocer estos hallazgos para establecer un
diagnóstico adecuado. Generalmente, los síntomas son
inespecíficos y los resultados de la ultrasonografía
pueden superponerse creando un desafío diagnóstico y
requiriendo la evaluación mediante tomografía computada o
resonancia magnética. Un gran número de anomalías
congénitas pueden identificarse, afectando su forma,
ubicación o número. Con respecto a las anomalías
de forma, el “gorro frigio” describe un fondo vesicular
plegado. Tiene una incidencia del 4% y normalmente es
asintomática. 4 Esta consiste en un tabique parcial o completo
que separa el fondo y el cuerpo de la vesícula, dándole
la forma de gorro. En la mayoría de los casos carece de
significación clínica, aunque en algunos pacientes se ha
visto que favorece el vaciamiento defectuoso del saco inferior y puede
originar estasis, inflamación y predisponer a la
formación de litiasis. 6
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó una revisión de literatura con textos
publicados en distintas revistas indexadas de investigación y
ciencias que hablan acerca de las anomalías anatómicas de
la vesícula biliar, haciendo énfasis en la
vesícula acodada o en ¨gorro frigio¨, abarcando los
aspectos anatómicos, fisiopatológicos, así como el
diagnóstico y el manejo. Además, se reporta nuestra
experiencia con un caso de patología biliar alitiásica
secundario a acodamiento vesicular en paciente femenino de 16
años, haciendo énfasis en la presentación en un
grupo etario poco habitual de patología biliar.
Presentación del caso
Información del Paciente
Paciente femenino de 16 años, quien acude por emergencia de
cirugía general, con historia de enfermedad actual de 2 meses de
evolución caracterizado por presentar episodios intermitentes de
dolor abdominal de inicio insidioso, localizado en hipocondrio derecho,
moderada intensidad, carácter cólico, que no irradia y
atenúa a la ingesta de antiespasmódicos, concomitante
náuseas y vómitos de contenido alimentario, el cual
exacerba 2 días previo a acudir al centro, aumentando en
intensidad de dolor y persistencia del mismo, aun con
administración de AINES y antiespasmódicos endovenosos.
Tratamiento realizado
Se procede a realizar ecosonograma abdominal donde evidencian:
vesícula biliar acodada, sin presencia de litos en su interior
(Figura 3). Se asocia el diagnostico de cólico biliar
persistente secundario a acodamiento vesicular. Paciente es llevada a
mesa operatoria donde los hallazgos fueron: vesícula biliar
acodada con adherencia firme desde el fondo vesicular hacia el
infundíbulo que condiciona a flexura patológica del
cuerpo de la vesícula sobre si misma (Figura 4). Se realiza
colecistectomía convencional retrograda, obteniéndose
evolución satisfactoria de paciente, egresando a las 24 horas de
postoperatorio.
DISCUSIÓN
La vesícula biliar acodada a pesar de ser la anomalía
anatómica más frecuente de la vesícula biliar no
suele casuar sintomatología y su diagnóstico es casi en
su totalidad un hallazgo incidental en el acto quirúrgico. La
epidemiologia de esta no comprende rangos de edad, ya que puede ser una
patología congénita, por lo que puede afectar pacientes
en cualquier grupo etario, siendo en ocasiones de difícil
diagnostico ya que no se plantea la posibilidad de su
presentación. En este sentido se hace importante tener en cuenta
la forma de presentación de esta patología y descartar la
patología ante un cuadro sintomático biliar, entendiendo
que la misma puede cursar con complicaciones importantes al igual que
todas las patologías biliares agudas.
CONCLUSIONES
En vista de que no existe suficiente literatura actualizada acerca de
la presentación clínico-imagenológica de la
vesícula biliar acodada, correspondiendo su registro en base a
reportes aislados de casos y escasa bibliografía que abordan la
patología como tal y sus complicaciones, es importante reconocer
la importancia en la presentación de estos casos ya que en
pacientes con presentaciones atípicas, estudios de imagen no
concluyentes (como en la patología biliar alitiásica)
así también la presentación en grupos etarios
atípicos (pediátricos) podría confundirse con
otras patologías del complejo gastrointestinal, siendo
subdiagnosticado la malformación vesicular y subestimando las
complicaciones que esta pueda presentar. Los pacientes
sintomáticos con vesícula en gorro frigio deben ser
sometidos a colecistectomía, preferiblemente de forma programada.
Conflicto de Intereses y Financiación
Los autores declaramos no tener conflictos de intereses, ni haber
recibido financiamiento o patrocinio de ninguna organización
para realizar este trabajo.
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