TUMOR DE KLATSKIN, PREVALENCIA EN VENEZUELA DIAGNOSTICADA CON
COLANGIOPANCREATOGRAFÍA RETRÓGRADA ENDOSCÓPICA
Yhonny Castillo Arrieta1, Diego Castillo Ayala1, Daniel Castillo Ayala1, Frank Figueroa Castillo1, Luis Traviezo Valles2
1. Médico
Cirujano, especialista en Medicina Interna, especialista en
Gastroenterología. Policlínica Barquisimeto, Barquisimeto, estado Lara,
Venezuela. Correo-e:
2. Profesor Titular, Maestro en Protozoología. Universidad
Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), Barquisimeto, Venezuela.
Recepción: 21/09/2025
Aprobación: 20/11/2025
DOI: 10.48104/RVC.2025.78.2.9
www.revistavenezolanadecirugia.com
RESUMEN
El
tumor de Klatskin (TK) o colangiocarcinoma hiliar es de mal pronóstico
por lo que su diagnóstico oportuno y particularmente con la CPRE,
permite un mejor abordaje y la paliación de los síntomas. Objetivo.
Determinar la prevalencia de tumor de Klatskin en un centro de
colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) de alta densidad
y discriminarlo por grupos de edad, sexo y procedencia. Metodología.
Estudio descriptivo de corte transversal, con muestra intencional cuya
muestra estuvo constituida por 14.200 pacientes que asistieron
espontáneamente a realizarse la CPRE entre el 01/07/2014 y 01/07/2025
con protocolos estandarizados. Resultados. Se evidenciaron 1052 TK
(7,4%) apreciándose una mayor incidencia en el sexo femenino (58%) en
los pacientes mayores de 50 años y en aquellos procedentes de los
estados Lara (23,4%), Zulia (19,9%) y Carabobo (9,5%). La OMS refiere
una prevalencia mundial de uno a dos casos por cada 100.000 habitantes,
por lo que, la prevalencia aquí reportada es superior a lo esperado.
Conclusiones. Son necesarios mayores estudios para determinar las
causas de este aumento, lo cual debe ir a la par de la implementación
de nuevas técnicas quirúrgicas o tratamientos específicos, que permitan
atenuar este tipo de neoplasias tan agresivas.
Palabras clave: Colangiocarcinoma, CPRE, epidemiología, neoplasia de vía biliar, tumor de Klatskin, Venezuela
Klatskin tumor, prevalence in Venezuela diagnosed with Endoscopic Retrograde Cholangiopancreatography
ABSTRACT
Klatskin
tumor (KT) or hilar cholangiocarcinoma has a poor prognosis, so early
diagnosis, particularly with ERCP, allows for a better approach and
palliation of symptoms. Objective. To determine the prevalence of
Klatskin tumor in a high-density ERCP center and to discriminate it by
age, sex, and origin. Methodology. A descriptive, cross-sectional study
with an intentional sample consisting of 14,200 patients who
spontaneously attended to undergo ERCP between July 1, 2014 and July 1,
2025 using standardized protocols. Results. A total of 1,052 KTs (7.4%)
were observed, with a higher incidence in females (58%), in patients
over 50 years of age, and in those from the states of Lara (23.4%),
Zulia (19.9%), and Carabobo (9.5%). The WHO reports a global prevalence
of one to two cases per 100,000 inhabitants, so the prevalence reported
here is higher than expected. Conclusions: Further studies are needed
to determine the causes of this increase, which should be accompanied
by the implementation of new surgical techniques or specific treatments
to mitigate this type of aggressive neoplasia.
Key words: Biliary tract neoplasia, cholangiocarcinoma, epidemiology, ERCP, Klatskin tumor, Venezuela
INTRODUCCIÓN
El
tumor de Klatskin (TK), es un tipo de colangiocarcinoma conocido como
colangiocarcinoma hiliar, el cual se caracteriza por desarrollarse en
la unión de los conductos biliares hepáticos, dañando a los
colangiocitos. Estos se originan en el epitelio de las vías biliares,
principalmente en la región hiliar, donde se unen los conductos
hepáticos derecho e izquierdo, para formar el conducto biliar común.
(1-5)
Aunque la carcinogénesis del TK no está claramente
entendida, este puede ser consecuencia de la colangitis esclerosante
primaria, quistes del colédoco, cirrosis, hepatitis, exposición a
elementos tóxicos e incluso por consecuencia de infecciones
parasitarias y se caracteriza por afectar la forma en que la bilis
fluye desde el hígado y la vesícula biliar hacia el intestino delgado,
pudiendo producir ictericia, pérdida de peso, dolor abdominal, prurito
y fatiga. (1-9).
El pronóstico del TK es desfavorable, con una
supervivencia de apenas cinco años en el 30% de los pacientes que
logran someterse a resección quirúrgica de tal manera que es de suma
importancia un diagnóstico temprano ya que en etapas avanzadas
disminuyen las tasas de resecabilidad. (1)
Para su diagnóstico
el estudio con imágenes es el más recomendado, específicamente
tomografías computarizadas, resonancias magnéticas y la
colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) permitiendo
visualizar el tumor y evaluar su extensión, donde la CPRE igualmente
permite con la colocación de stents paliar la sintomatología.
El
origen del nombre de este tumor y con merecida justicia, proviene de
los estudios realizados por el médico estadounidense de padres rusos,
Gerald Klatskin (Nueva York 05 /05/1910-New Haven 27/03/1986) quien, en
1965, en la Universidad de Yale, fue el primero en identificar que el
colangiocarcinoma hiliar se desarrollaba en la confluencia de los
conductos hepáticos izquierdo y derecho, donde se origina el conducto
hepático común y todas las características que lo acompañaban,
posteriormente se desarrollaría la clasificación de Bismuth y Corlette
basada en la localización exacta en las vías biliares del TK, siendo
esta de los tipos I, II, III y IV (Figuras 1 y 2). (2,9)
Gerald
Klatskin fue un médico amable y modesto, conocido como “el patólogo de
los patólogos” fue pionero en la técnica de la biopsia hepática (aguja
de Klatskin) y coleccionó unas 10.000 biopsias hepáticas a lo largo de
sus 50 años de trabajo en la Facultad de Medicina de Yale, lo cual le
permitió ser una referencia en esta área a nivel mundial, igualmente
durante la Segunda Guerra Mundial, sirvió como oficial médico en
Calcuta, India, desarrollando allí interés por la hepatitis y el
absceso hepático amebiano.(2,9)
Los pacientes con TK que no
reciben tratamiento quirúrgico, van a presentar una sobrevida de apenas
tres meses desde el inicio de la clínica, tal que las causas más
frecuentes de muerte en ellos serán la falla hepática y la colangitis.
(8)
Cuando se logra el tratamiento de elección, que es el
quirúrgico, consiguiendo la resección con márgenes libres, se logra una
supervivencia mayor, con un rango de hasta 83 meses, con un descenso a
12 meses si queda tumor microscópico y aún menor, de apenas tres meses,
si queda tumor macroscópico. (8)
En Venezuela no existen
estadísticas específicas sobre la frecuencia de tumores de Klatskin,
esto es debido a que los datos de incidencia oncológica nacionales, por
tipo de cáncer, no están detallados en las estadísticas oficiales, no
obstante, a nivel global, la incidencia de estos tumores es baja, con
aproximadamente 2 a 4 casos por cada 100.000 personas al año,
estimándose que la incidencia en países occidentales ronda entre 0,3 a
3,5 casos por cada 100.000 habitantes, frecuencias que,
lamentablemente, han aumentado en la última década (1-9).
De
tal manera que la ausencia de estudios específicos en Venezuela que
indiquen la incidencia de esta dolencia, motivaron el presente estudio
en pacientes procedentes de distintos estados del país, los cuales
fueron diagnosticados con TK en un centro de alta densidad de pacientes
CPRE ubicado en Barquisimeto, estado Lara, igualmente la intención fue
discriminar los casos de acuerdo al sexo, edad y procedencia, como
elementos epidemiológicos importantes que permitan comprender mejor el
problema y que serán datos o antecedentes epidemiológicos de esta
dolencia que permitirán tener más luces sobre su pronóstico a nivel
nacional.
Materiales y Métodos
En
el período comprendido entre el 1 de julio de 2014 y el 1 de julio 2025
(once años) se desplegó un estudio descriptivo, de corte transversal,
con muestra intencional (no probabilístico) cuya muestra estuvo
constituida por todos los pacientes (14.200 individuos) que asistieron
espontáneamente a la Policlínica Barquisimeto, concretamente al
Instituto Venezolano Médico Docente de Gastroenterología, Espíritu
Santo, situado en la ciudad de Barquisimeto, estado Lara, Venezuela,
para realizarse una colangiopancreatografía retrógrada endoscópica
(CPRE) según protocolo apropiado y estandarizado previamente (3), esto
con la finalidad de determinar si tenían algún problema hepático,
biliar, pancreático, funcional, inflamatorio, infeccioso, neoplásico o
sus combinaciones.
Anterior al análisis, los pacientes fueron
enterados sobre los riesgos y beneficios de dicho estudio, generando la
aceptación del procedimiento y la firma del consentimiento informado.
Para la CPRE se descartaron aquellos pacientes con diagnóstico de
contraindicaciones cardiovasculares previas, pacientes anticoagulados y
aquellos pacientes que presentaran coagulopatías. (3)
Para
almacenar la información se empleó un instrumento propio de recolección
de antecedentes, guardándose en una base de datos de Microsoft Excel
diseñada específicamente para este fin.
Todos los pacientes
positivos al TK fueron agrupados por procedencia, sexo y por grupos de
edad, siendo divididos en el grupo de iguales o menores de 20 años,
grupo de edad de 21 a 30 años, de 31 a 40 años, de 41 a 50, 51 a 60, 61
a 70, 71 a 80 y finalmente los pacientes mayores de 80 años. Los datos
descriptivos se formularon en frecuencia y porcentajes absolutos,
igualmente se utilizó la media y mediana.
Los procedimientos se
efectuaron luego de la firma del consentimiento informado, basado en
estándares éticos internacionales y apegados a la declaración de
Helsinki del año 1964, junto a sus respectivas enmiendas ulteriores,
respetando el anonimato e independencia de cada paciente.
Posibles
sesgos presentes: principalmente en la selección de los pacientes,
donde se puede afectar la prevalencia, ya que la muestra no es una
representación aleatoria de la población venezolana en general, sino
una muestra preseleccionada donde no hubo pacientes asintomáticos, ya
que sería antiético hacer un procedimiento de alto riesgo en pacientes
sanos. Igualmente puede que los pacientes de los estados Lara, Zulia y
Carabobo, por su proximidad, acuden más a este centro de referencia y
también por presentar mayor cantidad de síntomas hepatobiliares en
estos estados, podrían haber aumentado la prevalencia total.
RESULTADOS
De
los 14.200 CPRE realizados durante los once años de estudio, se
diagnosticaron 1.052 casos de estenosis indeterminadas del conducto
hepático común sugestivas de tumor TK (7,4%) con edades comprendidas
entre los 15 y los 99 años y con un promedio de edad de 63,2 años,
apreciándose mayor porcentaje de casos en el sexo femenino (58%) y en
los grupos de edad mayores a los 50 años (Gráfico 1),
Igualmente
se apreció, en orden decreciente, que los estados con mayor número de
casos fueron Lara (23,4% del total de positivos), Zulia (19,9%) y
Carabobo (9,5%) (Figura 3).
DISCUSIÓN
La
neoplasia maligna primaria más común de las vías biliares es el
colangiocarcinoma con una incidencia anual de 1 caso por cada 100.000
habitantes, no obstante, en los países occidentales se presentan
incidencias mayores de 2 a 6 casos anuales por cada 100.000 habitantes,
encontrando las mayores incidencias en países como Japón e Israel con 5
a 7 casos por cada 10.000 habitantes. (6).
Específicamente el TK
es señalado por ser la forma más común de colangiocarcinoma
extrahepático, tal que a nivel mundial presenta entre el 60% y 80% del
total de estas neoplasias y el 2% del total de diagnósticos oncológicos
a nivel mundial, con una incidencia de entre 2 y 4 casos por cada
100.000 habitantes al año (9), constituyendo los principales síntomas
del TK, la ictericia (90% de los casos), pérdida de peso, dolor
abdominal (35%), prurito (26%) y finalmente la colangitis aguda (10%).
(7)
La prevalencia del 7,4% reportada en el presente estudio es
alta con respecto a lo señalado por otros autores, lo cual es
preocupante ya que, si ya una baja prevalencia es de mal pronóstico
porque podría indicar que, aunque se diagnostiquen nuevos casos, la
enfermedad tiene una corta duración o una alta tasa de mortalidad,
entonces una mayor prevalencia implicaría una mayor mortalidad.
La
incidencia de TK varía de un país a otro, no obstante, se calcula en
1,2 casos por cada 100.000 habitantes por año, su incidencia global,
sin embargo, en países como Tailandia se ha detectado la mayor
incidencia global para TK con 96 casos por cada 100.000 habitantes.
(10-12.
Investigadores norteamericanos entre los años 2004 al
2013 encontraron una tasa de incidencia para TK de 0,38 por
1.000.000/año, refiriendo que era menor a lo reportado en Asia e Islas
del Pacífico, que poseían una incidencia de 0,48 por 1.000.000/año.
(13-16)
Hubo elementos que pudieron incidir discretamente en la
obtención de los casos positivos de TK con el uso específico de la
CPRE, primeramente pudo haber pequeños sesgos al confundir el síndrome
de Mirizzi con TK, segundo por no haber hecho en un mismo momento el
estudio histológico confirmatorio, ya que este se debía hacer
posteriormente por coledocoscopia o por cirugía abierta, igualmente el
TK puede ser simulado tanto por una colangitis autoinmune, como por una
colangitis esclerosante primaria, pudiendo todos estos elementos
incrementar mínimamente la prevalencia de los TK. (10-16)
Con respecto al sexo
En
el presente estudio se apreció mayor cantidad de casos en el sexo
femenino, con una relación masculino-femenino de 0,72:1, contrario a lo
reportado por la mayoría de los manuscritos consultados donde la
prevalencia fue siempre mayor en el sexo masculino, como lo señalado
por dos grupos de investigación mexicanos que encontraron una mayor
frecuencia en hombres, hallando en uno de ellos una relación de 3:1.
(4,9)
El único reporte encontrado que refiere mayor frecuencia
de TK en el sexo femenino fue el referido en Ecuador con un 1% de los
nuevos diagnósticos neoplásicos en varones y 1,4% en las mujeres, no
obstante, reseñan una disminución en el sexo femenino durante los
últimos años. (1)
El resto de los estudios consultados refieren
una mayor frecuencia en el sexo masculino como lo señalado en Paraguay
que relatan que el colangiocarcinoma es ligeramente mayor en el género
masculino (1,3/1) y con mayor prevalencia en el Noreste Asiático y
menor en Australia (5). Igualmente, investigadores norteamericanos
entre los años 2004 al 2013 encontraron mayor frecuencia en el sexo
masculino (58%) 13-16. También en Grecia reportaron una mayoría
masculina con una relación 1,5:1 14, mayoría masculina igualmente
indicada en China con un 51,2%. (15)
Con respecto a la edad
En
esta investigación se apreció mayor frecuencia de pacientes con TK en
los grupos de edad de 51 a 60 años, 61 a 70 (mayor prevalencia) y de 71
a 80 años lo cual representa un inicio más temprano que lo señalado en
México, donde reportan una mayor incidencia en grupos de edad mayores
de 65 años. (9)
En el presente estudio la mediana correspondió a
54 años (46 en el sexo femenino y 56 en el masculino) mayor a lo
señalado en Ecuador quienes reportan para TK una mediana de edad de 50
años, mientras resaltan que en los menores de 40 años no suelen
presentarse casos, mientras que a los 70 años se presenta el mayor pico
de morbilidad (1). No obstante, llamó la atención en el presente
trabajo la disminución de la edad en el aumento de los TK, ya que en
estudios anteriores en Venezuela señalaban que dos tercios de los
afectados con TK presentaban más de 65 años (6) grupos de edad mayores
a los aquí reportados donde se están indicando aumentos significativos
de casos a menor edad.
En Paraguay refieren que en general, el
colangiocarcinoma está presente mayormente entre la sexta y séptima
décadas de la vida, (5), mientras que investigadores norteamericanos
entre los años 2004 al 2013 encontraron que la incidencia aumentó con
la edad, alcanzando un pico entre los 80 y los 84 años, en contraste
con los pacientes menores de 20 años que fueron muy raros. (13)
En
China señalaron una mayor prevalencia con el aumento de la edad e
igualmente indicaron un peor pronóstico en pacientes de grupos etarios
de mayor edad, especialmente en los mayores de 70 años (15), por otro
lado, científicos señalan que dos tercios de los afectados con TK
presentan más de 65 años (6), de tal manera que los perihiliares son
los más frecuentes en estos grupos de edad, personificando de 50 a 60%
de todos los colangiocarcinomas que fueron diagnosticados. (6)
Con respecto a la procedencia
En
un estudio previo en Venezuela, también se señaló a los estados Lara,
Zulia y Carabobo, cómo los estados (provincias) de donde procedían
mayor cantidad de pacientes con problemas hepáticos, biliares,
pancreáticos, funcionales, inflamatorios, infecciosos o neoplásicos,
elementos que han sido incriminados como posibles causas del origen del
TK, por lo que, estos elementos previos podrían influir en la aparición
del TK. (3)
Entre los factores de riesgo más estudiados que
pueden desencadenar un TK están también el ser fumador, obeso,
diabético, haber tenido hepatitis B, C, presentar VIH, quiste de
colédoco, exposición a agentes químicos (asbesto) entre otros, siendo
una amplia gama de elementos para futuras investigaciones en las
distintas regiones para ver cuáles son más frecuentes en los estados de
mayor prevalencia y poder hacer señalamientos y lograr tomar medidas
preventivas precisas en este sentido.
Otros elementos
La
función de la CPRE en el diagnóstico y tratamiento de los tumores
malignos de la vía biliar y particularmente en los TK viene dado por la
confirmación del diagnóstico de ictericia obstructiva en pacientes con
sospecha de tumor biliar; obtención de tejido para diagnostico
histológico; precisar el lugar exacto de la obstrucción; drenar y
descomprimir el árbol biliar y finalmente facilitar la terapia
paliativa. (6)
En Grecia investigadores también refirieron a la
CPRE como una de las principales técnicas diagnósticas, no obstante,
reportaron malos diagnósticos con el uso de otras herramientas por lo
que, recomendaron el examen histopatológico para el diagnóstico
confirmatorio final. (14)
Lamentablemente la cirugía es la única
opción curativa para estos pacientes, buscando una resección tumoral
radical y con márgenes negativos, resaltando el patrón de crecimiento
expansivo y longitudinal, la infiltración biliar y la invasión vascular
que representan los principales desafíos al procurar una cirugía
radical de este tumor (1) y en casos específicos el trasplante hepático
es la mejor opción. De tal manera que el colangiocarcinoma es una
patología de mal pronóstico, con supervivencia a los cinco años, sin
tratamiento, de apenas 1% y de 11% a 31% con tratamiento quirúrgico,
presentando una recurrencia que oscila entre 60% al 90% posterior a la
resección quirúrgica. (3-5)
De la misma manera, investigadores
norteamericanos encontraron una mediana de supervivencia a TK de apenas
siete meses (13). La resección quirúrgica ofrece la única posibilidad
de curación o sobrevida para esta enfermedad, cirugía que es
técnicamente muy difícil debido a la compleja relación que existe entre
las estructuras biliares y vasculares en esta zona (16). Las tasas de
supervivencia post resección a cinco años están en el rango entre 25% y
45%, con una mediana de 27 a 58 meses. (16)
Se notó en la
bibliografía consultada que muchos de los casos clínicos de TK
reportados en países latinoamericanos distintos de Venezuela (México y
Colombia) eran de pacientes venezolanos migrantes y menores de 40 años
lo que lleva a suponer que con la emigración de venezolanos también se
están exportando casos de TK, por lo que, habría que investigar las
causas reales de este aumento nacional de casos de TK donde el
cigarrillo podría ser uno de los principales sospechosos en la
potenciación de esta patología, ya que es un elemento común que se
repite en casos de pacientes menores de 50 años. (8,9)
CONCLUSIONES
Los
tumores de Klatskin son poco frecuentes, pero penosamente, en su
mayoría, son diagnosticados en estadios avanzados y con metástasis, de
aquí que, el uso de la CPRE puede ser una herramienta epidemiológica
que permita un diagnóstico oportuno y preciso, que admita visualizar la
morbilidad y evolución de esta enfermedad en la población, lo cual
pudiera lograr una cirugía oportuna como tratamiento de elección que
logre combatir la naturaleza agresiva de esta enfermedad.
La
presente prevalencia estaría por encima de lo esperado para Venezuela,
por lo que urgen mayores estudios para determinar con precisión las
causas de esta alta prevalencia nacional, lo cual debe ir a la par del
desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas y tratamientos específicos
que permitan aliviar el sufrimiento de los pacientes que presentan esta
neoplasia tan agresiva. La decisión de explorar quirúrgicamente o
tratar de otro modo un TK, debe ser realizado por un equipo
multidisciplinario formado por cirujanos expertos hepatobiliares,
endoscopistas y radiólogos.
Conflicto de Intereses
Los
autores declaran que no existen conflictos de interés relacionados con
la realización de este estudio ni con la preparación y publicación del
manuscrito.
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