Palabras clave:
Hernia inguinoescrotal gigante, pérdida de domicilio, toxina
botulínica, neumoperitoneo progresivo, hernioplastia
INTRODUCCIÓN
La hernia inguinoescrotal gigante, o hernia con “pérdida
de derecho a domicilio” es poco frecuente, se extiende por debajo
del punto medio de la cara interna del muslo, en posición de
pie.(1) No existe consenso en la definición de esta hernia; una
de las más aceptadas es cuando más del 20% de las
vísceras abdominales están fuera de la cavidad y no se
reintegran.(2) Otros consideran que ocurre cuando hay más del 50%. (1, 3)
Estas hernias suponen un reto quirúrgico, ya que la
reposición del contenido visceral, genera un incremento
súbito de la presión intraabdominal (PIA), comprometiendo
la función cardiorrespiratoria, cursando con trastornos
ventilatorios restrictivos dados por afectación de la
función diafragmática; situación que compromete la
vida del paciente. Además, la reintroducción forzada de
las asas genera compresión de las vísceras dificultando
el retorno venoso y linfático con el consecuente edema de asas,
pudiendo aparecer complicaciones como obstrucción intestinal,
dehiscencia de la herida y recurrencia.(1, 3)
Para minimizar riesgos, existen numerosas técnicas dentro de las
que destaca el neumoperitoneo progresivo preoperatorio (NPP) de
Goñi Moreno(4) , que consiste en un aumento del volumen de la
cavidad abdominal y una disección neumática del saco
herniario y de su contenido, lo que facilita la reintroducción
de las vísceras durante el transoperatorio.(1, 4)
Desde 2009, tras los casos de Ibarra (5) sobre el uso de la toxina
botulínica tipo A (TBA) antes de la reparación de hernias
gigantes de la pared abdominal, su utilización se ha expandido,
siendo en la actualidad el tratamiento de elección
preoperatorio. Esta técnica infiltra con TBA la musculatura
abdominal, induciendo su relajación, transitoria y reversible,
que provoca el incremento de la capacidad abdominal hasta en un 20%,
permitiendo reintroducir las vísceras incluidas en el saco
herniario que han perdido su domicilio; facilitando una
reparación segura.(3)
En 1987 Lichtenstein propuso la técnica de reparación
libre de tensión y actualmente es considerada por muchos como el
Gold Standard en el manejo quirúrgico de la cirugía de la
hernia inguinal.(1)
En el siguiente trabajo se presenta caso infrecuente de hernia
inguinoescrotal bilateral con pérdida de domicilio, tratada con
la aplicación de TBA como adyuvante, seguido de NPP y la
posterior reparación del defecto abdominal con una
hernioplastia.
Presentación del caso
Información del Paciente
Paciente masculino de 66 años de edad, consultó por
presentar aumento de volumen en región inguinal bilateral de 15
años de evolución, que progresivamente se hizo
irreductible; concomitantemente refiere sensación de pesadez a
nivel genital. Antecedentes personales patológicos:
Hipertensión arterial crónica controlada. Sobrepeso
(OMS).
Hallazgos clínicos
A la exploración física se evidencia gran masa
inguinoescrotal bilateral con dimensiones de 20 x 30 cm (derecha) y 15
x 20cm (izquierdo), irreductible, dolorosa a la palpación, sin
signos de flogosis (Figura 1).
Estudios diagnósticos
La tomografía abdomino-pélvica con doble contraste (oral
e intravenoso), reportó una gran amplitud de los anillos
inguinales siendo el izquierdo de 7.8 cm y derecho de 7.4 cm. A
través de estos anillos se deslizan aproximadamente el 80% asas
intestinales del intestino grueso, ocupando ambas bolsas escrotales las
cuales se observan distendidas, siendo la de mayor volumen la del lado
izquierdo, que desplaza ambos testículos, Figura 2.
Tratamiento realizado
Como preparación preoperatoria a finales de marzo 2023, se
administraron 500 UI de TBA según técnica de Ibarra(5) ,
bajo visión ultrasonográfica y con marcaje de puntos, sin
complicaciones. Paciente egresa a domicilio en espera de cumplimiento
de 4 semanas.
En abril del mismo año, se colocó un catéter
peritoneal en punto de Palmer bajo visión directa para dar
inicio a NPP, insuflando inicialmente 1.000 mL de aire ambiente, y
progresando diariamente entre 600 a 1.500 mL dependiendo de la
respuesta del paciente, hasta un volumen total de 21 litros, en un
período de 3 semanas y media, sin complicaciones.
Se lleva a mesa operatoria para hernioplastia inguinal bilateral
según técnica de Lichtenstein. En primer tiempo
quirúrgico, se observa un orificio inguinal izquierdo profundo
con defecto herniario amplio de 5 cm, con saco grande de 30 x 20 cm,
con múltiples adherencias laxas, contenido de asas delgadas y
epiplón mayor, sin cambios de coloración, con pared
posterior débil; identificándose todos los elementos del
cordón espermático. En un segundo tiempo, se
observó orificio inguinal derecho profundo con defecto herniario
amplio de 5 cm, el saco de 20 x 10cm, también con adherencias
laxas y contenido similar, sin cambios de color.
El contenido herniario fue reducido y el defecto anatómico fue
reparado con la colocación de una malla de polipropileno de 15 x
12cm. Seguidamente, se colocó un dren en ambas bolsas
escrotales, finalmente se hizo cierre de la herida y cura (Figura 3).
SEGUIMIENTO Y RESULTADOS
Paciente fue dado de alta al quinto día. Los controles
realizados los 3 meses posteriores han demostrado una buena
recuperación, sin presencia de complicaciones.
DISCUSIÓN
Las hernias inguinoescrotales gigantes son poco frecuentes, donde la
pérdida de domicilio ocurre por la adaptación de la
cavidad abdominal al hallarse vacía por un largo tiempo, lo que
conlleva a una disminución de la presión intraabdominal,
con el acortamiento progresivo de los músculos de la pared
abdominal y una reducción de la capacidad abdominal.(6)
Este tipo de hernias tiene implicaciones fisiopatológicas
singulares, caracterizándose por la presencia de un gran saco
herniario con contenido visceral, hallándose con frecuencia,
vísceras edematosas y engrosadas por la compresión del
anillo herniario, formando adherencias entre ellas.(7)
Existen algunas sintomatologías que acompañan a estas
hernias: dolor abdominal crónico, dificultad en la
función sexual, insuficiencia respiratoria, obesidad o
erosión en áreas de pliegues cutáneos.(1)
El manejo quirúrgico de las hernias inguinales gigantes
representa un desafío para el cirujano ya que su
reparación implica dificultad técnica y alto riesgo de
morbimortalidad. Las principales complicaciones son causadas por el
aumento súbito de presión intraabdominal al reintroducir
las vísceras, lo que puede generar un síndrome
compartimental abdominal (PIA > 20 mmhg) y falla orgánica
múltiple .(7) Estas complicaciones se pueden minimizar a
través de técnicas adyuvantes en la fase preoperatoria o
intraoperatoria.(1)
La reducción forzada y la hernioplastia simple pueden no ser
apropiadas para hernias inguinales gigantes moderadas y severamente
agrandadas (tipo II y III) según la clasificación de
Trakarnsagna.(8) Se proponen técnicas para evitar la
resección intestinal. En el caso presentado, la hernia
inguinoescrotal fue tipo II, por lo que se incrementó del
volumen intraabdominal a través del NPP, tras acondicionar los
músculos de la pared abdominal con TBA.
La técnica de elección para el manejo preoperatorio de
esta patología es la aplicación de TBA en los
músculos de la pared abdominal, que provoca parálisis
flácida reversible al bloquear la liberación de
acetilcolina. Esto reduce el grosor y aumenta la longitud de la cavidad
abdominal, permitiendo la reintroducción de las vísceras
y el cierre del defecto sin tensión. El efecto máximo se
alcanza a las 3 o 4 semanas y dura entre 6 a 9 meses, por lo que se
recomienda la reparación después del primer mes.(3) En el
caso presentado, se inició el NPP un mes después y la
reparación quirúrgica del defecto se realizó a los
dos meses. Además, la neurotoxina es fácil de aplicar y
los efectos secundarios son leves; mientras que otras técnicas,
requieren cirugía adicional y presentan más de
complicaciones.(3) Con esta técnica se ha evidenciado que mejora la ventilación pulmonar. (3, 8)
El neumoperitoneo es la técnica más antigua para la
reparación de eventraciones gigantes y también se
utilizada en hernias inguinales y umbilicales gigantes.(4) Consiste en
colocar un de un catéter intraperitoneal para insuflar
progresivamente entre 14.000 a 20.000 mL de aire ambiente, ampliando la
cavidad abdominal y facilitando la reducción del saco herniario.
No existe consenso sobre el volumen ni la velocidad de
insuflación; se considera completo cuando se palpan flancos
abdominales prominentes.(4, 7) En el caso presentado, se realizó
NPP durante 25 días, insuflando un total de 21.000 mL, se
estabilizó la función diafragmática y
mejoró la función ventilatoria.
Dentro de sus posibles complicaciones, destacan hematomas, enfisema
subcutáneo, infección del catéter, sepsis
abdominal, perforación intestinal, neumomediastino,
neumotórax, acidosis metabólica, así como costos
incrementados debidos a largas estancias hospitalarias.(3)
Se han descrito otras técnicas preoperatorias, como expansores
tisulares que son implantes de silicona que se posicionan entre los
músculos oblicuo mayor y menor; que mediante un reservorio
valvular subcutáneo se inyectan alrededor de 1.000 mL de
solución salina al 0.9% hasta que los músculos de la
pared lateral se alarguen conduciendo al aumento de la capacidad de la
cavidad abdominal.(3) Su uso es limitado por su alta morbilidad y difícil reproducción, trayendo consigo complicaciones.
También la reducción quirúrgica del contenido del
saco herniario (debulking), consiste en la resección del
contenido del saco (intestino delgado, colon, omento y bazo).(1) Esta
técnica puede cursar con algunas complicaciones graves como,
sepsis abdominal y fístulas intestinales, que pueden conllevar a
la muerte del paciente.(2, 3)
Debido a la complejidad de la hernia inguinoescrotal gigante, se
optó por realizar una reparación abierta con
técnica de Lichtenstein, ampliamente recomendada por
guías internacionales y considerada por la mayoría de los
cirujanos como el tratamiento de elección para este tipo de
hernias.
No hay una técnica estandarizada para la reparación
quirúrgica de esta entidad, el manejo depende de las
características de la hernia, la experiencia del cirujano y los
recursos disponibles; sin embargo, siempre se debe acondicionar la
cavidad abdominal para disminuir el riesgo del síndrome
compartimental como complicación más temida.
Contribución de los Autores
RRS: Manejo clínico quirúrgico, concepción y
revisión del caso clínico. EJ: Manejo clínico del
caso, concepción y revisión del caso clínico. AJ:
Manejo clínico del caso, concepción y revisión del
caso clínico. BAMC: Concepción, elaboración del
manuscrito revisión de la literatura.GDA: Manejo clínico
del caso, concepción y elaboración del manuscrito. TAG:
Concepción, elaboración del manuscrito, revisión
de literatura.
Todos los autores participaron en la revisión crítica del
artículo y en la aprobación de la versión final
del manuscrito.
Conflicto de Intereses y Financiación
Los autores declaramos no tener conflictos de intereses, ni haber
recibido financiamiento o patrocinio de ninguna organización
para realizar este trabajo.
REFERENCIAS
1. Begliardo FL, Arias PM, Corpacci M, Albornoz PD, Lerda AF.
Tratamiento de la hernia inguinoescrotal gigante con pérdida de
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2018; 6(2):96-99. Doi: http://dx.doi.org/10.20960/rhh.83
2. Sánchez-Ramírez M, Marenco de la Cuadra B,
Retamar-Gentil M, Cano M, López-Ruiz JA. Hernias con derecho a
domicilio. Revisión en los últimos cinco años. Cir
Andal. 2018; 29(2):94-99. Disponible en: https://www.asacirujanos.com/documents/revista/pdf/2018/Cir_Andal_vol29_n2_actualizacion7.pdf
3. Carvajal J, García M, de Pablo L, Población G,
Camuñas J. Hernia inguinoescrotal bilateral gigante con
pérdida de domicilio. Utilidad de la toxina botulínica
tipo A en el tratamiento adyuvante. Revista Española De
Investigaciones Quirúrgicas. 2018; 3:87-93. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6601256
4. Goñi I. Chronic eventrations and large hernias; preoperative
treatment by progressive pneumoperitoneum- original procedure. Surgery.
1947; 22:945-53.
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reconstruction. World J Surg. 2009; 33:2553-6. Doi:
10.1007/s00268-009-0203-3
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Disponible en: https://www.asacirujanos.com/documents/revista/pdf/2024/Cir_Andal_vol35_n1_10.pdf
7. Rivas A, Silva C, Magallanes A, Vázquez F. Reparación
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2014;5(11):868-72. DOI: 10.1016/j.ijscr.2014.10.042
Figura 1. Imágenes
preoperatorias: hernia inguinoescrotal bilateral posterior a
Neumoperitoneo. a y b: vistas lateral y frontal del paciente con
enfoque en las hernias. c: imagen del paciente en mesa operatoria
Figura 3. Imágenes
transoperatorias de hernioplastia inguinal por técnica de
Lichtenstein. a y b: saco herniario izquierdo con contenido de asas
delgadas. c: saco herniario derecho. d: resultado estético
postoperatorio