INTRODUCCIÓN
Las Células de Hürthle (CH) llevan el nombre de Karl
Hürthle, quien describió las células C
parafoliculares en 1894. En la actualidad se conoce que las verdaderas
CH fueron descritas por Max Askanazy en 1898, aunque su
denominación inapropiada ha permanecido en el léxico. Con
el tiempo se han adoptado otros términos en su
descripción, incluidos oxifilo y oncocito, sin embargo, la
denominación “CH” se utilizaba exclusivamente para
describir las células de la tiroides.(1)
Este tipo de células pueden observarse en una amplia variedad de
lesiones tiroideas, desde afecciones no neoplásicas hasta
francamente malignas. La neoplasia de CH es considerada como la de
menor incidencia (5%) de todos los tumores de la glándula
tiroides, y de acuerdo al último reporte en el país, su
prevalencia se situó en torno a un 4,5%.(2,3)
Presentación del caso
Información del Paciente
Femenina de 62 años de edad, asmática e hipertensa
controlada, alérgica al yodo y a la penicilina, quien inicia
enfermedad actual 1 año previo, al presentar aumento de volumen
progresivo en región anterior del cuello, por tal motivo acude a
facultativo quien indica estudios de imagen y en vista de hallazgos, es
referida a nuestro centro.
Hallazgos Clínicos
Paciente en estables condiciones generales. Signos vitales sin
alteraciones. A nivel de cuello se evidenció aumento de volumen
de aproximadamente 10 cm a expensas de glándula tiroides, de
consistencia dura, móvil, no dolorosa, sin adenopatías
cercanas visibles ni palpables. Resto del examen físico sin
alteraciones.
Estudios diagnósticos
La ecografia tiroidea reportó tiroides aumentada de
tamaño, asimétrica, de parénquima
heterogéneo y ecogenicidad conservada.
- Lóbulo derecho
ocupado en su totalidad por nodulo redondeado ecomixto bordes regulares
y definidos con degeneración quística a nivel central con
Doppler central y periferico de 42.6x32.3x40.4 mm. (Figura 1A)
- Lóbulo izquierdo
con nodulo redondeado de bordes regulares y definidos,
hipoecogénico, con calcificaciones puntiformes en su interior,
con Doppler periferico de 20.8x14x14 mm; en tercio inferior nodulo
hiperecogénico que deja sombra acústica posterior no
vascularizado que mide 10.3x9.6 mm. (Figura 1B).
- Volumen tiroideo total 22.14 cc.
- Conclusión TI-RADS 4C.
Se practicó PAAF de ambos lóbulos, que reportó Neoplasia de CH.
La tomografía computarizada de columna cervical (realizada 4
meses posterior a la ecografía) evidenció
alteración de la morfología tiroidea, con LOE que
abarcaba lóbulo derecho e istmo, de 6.2x5.5x4.6 cm, redondeado,
de bordes definidos, con áreas de densidad liquida focales de
diametros variables, siendo la de mayor volumen central y tabicada, de
3.4x2.5 mm; tercio inferior del lóbulo izquierdo con nodulo
hipodenso, redondeado, con calcificación periférica de
0.6 cm y nodulo en tercio medio y superior de 2.1x1.5 cm, lobulado, con
calcificaciones lineales, centrales y periféricas. (
Figura 1C-F)
TSH 2.52 Mui/ML T3L 2.83 pg/ml T3 T 1.31 ng/ml T4L 1.16 ng/dl T4 T 9,3
ug/dl (sin alteraciones según valores referenciales); resto de
exámenes sanguíneos dentro de la normalidad.
Tratamiento realizado
Paciente ingresó bajo diagnóstico de bocio multinodular a
expensas de neoplasia de CH, planteándose conducta de
tiroidectomía total, donde los hallazgos operatorios fueron: 1.
Glándula tiroides de aproximadamente 7 x 6 cm, con nodulo con
degeneración quística que abarca la totalidad de la
misma. (
Figura 2 A y B) 2. Nervio laríngeo superior y recurrente sin alteraciones. 3. Paquete vascular sin alteraciones.
SEGUIMIENTO Y RESULTADOS
Paciente egresa a las 48 horas del postoperatorio. El estudio
histopatológico reportó adenoma de CH encapsulado, de
patrón predominantemente microfolicular con degeneración
quística, sin criterios que sugieran malignidad (
Figura 2 C-E). Actualmente en seguimiento por consulta externa, sin complicaciones.
DISCUSIÓN
Las neoplasias de CH se definen como tumores con >75% de CH
conformantes del citoesqueleto. Tradicionalmente se clasificaban en
tres variantes histológicas (adenoma y carcinoma de CH; y
cáncer papilar de CH); en la actualidad, al ser un
término inapropiado, la nueva clasificación de la OMS ha
reemplazado el término “CH” por “célula
oncocítica”. Como resultado de este cambio en la
terminología, el adenoma de CH y el carcinoma de CH, ahora se
denominan adenoma oncocítico (AO) y carcinoma oncocítico
(CO), respectivamente.(2, 4, 5)
Estos tumores pueden ser benignos en forma de adenomas, mientras que
los carcinomas malignos se caracterizan por invasión capsular y
vascular, infiltración de la glándula, ganglios
linfáticos distantes y diseminación metastásica.
El CO es uno de los tipos de cáncer tiroideos menos conocidos, y
actualmente es definido como derivado de las células tiroideas
foliculares y no como una variante del cáncer folicular.(6)
Es más frecuente en mujeres, y generalmente es
diagnósticado después de la 4ta década de vida,
cuando los pacientes presentan clínicamente nódulos
tiroideos o secundario a hallazgos incidentales en estudios de imagen
de la región cervical; coincidiendo con las
características del caso descrito.(3, 5, 6)
Tradicionalmente se presentan como lesiones únicas de
tamaño superior a los 3 cm, 3 siendo cercano al tamaño
presentado por la paciente. Las metástasis ganglionares o a
distancia y las parálisis de las cuerdas vocales son inusuales,
sin embargo, revelan recurrencia tumoral o procesos avanzados, no
estando presentes dichas condiciones al examinar la paciente.(5, 6)
Aquellos pacientes con nódulos sospechosos según TI-RADS
son candidatos a solicitar pruebas hormonales tiroideas (TSH, T3 y T4).
En caso de lesiones no funcionantes debe efectuarse PAAF ecoguiada,
siendo suficiente para diagnosticar ciertas variedades de
cáncer, sin embargo, la misma no puede distinguir entre un AO o
CO, tal como se evidenció en el presente caso, que el reporte
inicial indicó neoplasia de CH.(1, 2, 6)
El manejo de estas neoplasias en la actualidad sigue siendo
controversial, ello en relación a la mayor agresividad y tasa
metástasica, con menor supervivencia respecto a otros tipos de
neoplasias tiroideas; por lo que siempre será necesario
determinar la conducta a seguir: si optar por tratar como
patología maligna con tiroidectomía total de entrada o el
manejo conservador, intentando determinar la naturaleza de la
lesión, siendo necesario evaluar características
clínicas: edad, género, tamaño tumoral, tiempo de
evolución y antecedentes de radiación, siendo dimensiones
mayores a 4 cm factores de probabilidad. (4,6)
Independientemente de la conducta seleccionada, la cirugía
constituye el pilar de tratamiento y diagnóstico, existiendo
gran variedad de técnicas quirúrgicas. Generalmente se
requiere de una lobectomía tiroidea o tiroidectomía total
para realizar una evaluación completa que permita determinar
invasión capsular, invasión vascular o
infiltración de la glándula tiroides (criterios de
malignidad). La lobectomía en tumores con tamaño menor a
4 cm y en pacientes sin antecedentes de importancia es considerada
terapéutica, mientras que la tiroidectomía total se
indica formalmente en aquellas lesiones superiores a los 4 cm,(1, 2, 4, 6)
optando en esta paciente por una tiroidectomía total en vista
del tamaño del nódulo dominante y de la afección
global de la glándula.
En la actualidad, el término correcto es neoplasia de
células oncocíticas, bien sea para el adenoma o para el
carcinoma. Este tipo de tumores se presenta con mayor frecuencia en
mujeres de mediana edad y con un tamaño considerable al momento
del diagnóstico. Es necesario establecer un protocolo de
acción ante el diagnóstico presuntivo mediante PAAF,
debido a la dificultad para diferenciar entre patología benigna
y maligna, con la finalidad de garantizar una conducta
terapeútica adecuada.
Conflicto de Intereses
Los autores declaran no tener conflicto de interés alguno sobre el presente estudio.
Contribución de los Autores
JP y YG desarrollaron la idea. JP redactó el manuscrito y
condujo la búsqueda de la bibliografía. NA, MO y DC los
autores realizaron revisión bibliográfica y documentaron
el proceso. JP y YG efectuaron la revisión final contribuyendo
con su experiencia y la incorporación del análisis
intelectual. Todos los autores contribuyeron en la intervención
del paciente, realizaron correcciones al manuscrito inicial, aportaron
críticas previo al envío y aprobaron el informe final.
REFERENCIAS
1. McFadden DG, Sadow PM. Genetics, Diagnosis, and Management of
Hürthle Cell Thyroid Neoplasms. Front Endocrinol (Lausanne).
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the thyroid: Progress made and challenges remaining. Cancer Cytopathol.
2021; 129(5): 347-362. [Internet]. [Citado 16 de julio de 2023].
Disponible en: https://doi.org/10.1002/cncy.22375
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Consideraciones Básicas y Experiencia Durante 16 Años.
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¿Qué debemos hacer?. Cir Gen. 2004; 26(4): 290-295.
[Internet]. [Citado 17 de julio de 2023]. Disponible en: https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=907
6. Fariduddin M, Wajihuddin Syed W. Hurthle Cell Thyroid Carcinoma.
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2023]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK568736/