INTRODUCCIÓN
Las heridas se definen como una lesión que pueden producir
pérdida de la continuidad de la piel y/o mucosa, causando
alteraciones estructurales y funcionales, desencadenando la
activación mecanismos fisiológicos destinados a recuperar
su continuidad y función.(1-3)
Por otra parte, la cicatrización es el proceso natural de
recuperación y reparación tisular de la piel, producida
después de una herida, siendo un proceso dinámico y
coordinado, que implica la interacción de múltiples
células, factores de crecimiento, citocinas y quimiocinas. En el
caso particular de las intervenciones quirúrgicas, las
cicatrices son el resultado de la reparación de la piel tras las
heridas causadas por la cirugía. El cierre de una
incisión quirúrgica como fase final de la
intervención reviste gran importancia, pues de ella
dependerá la única secuela visible de la
intervención, conocida como cicatriz cutánea.(3-6)
A pesar de tratarse de un mecanismo fisiológico, la
cicatrización ocasiona con frecuencia consecuencias
médicas indeseables, como dolor o prurito, déficits
funcionales, restricción de movimiento, alteraciones del
crecimiento y secuelas estéticas y psicológicas.(7)
Cada vez es mayor la tendencia a que los pacientes exijan una mejor
cicatriz en cirugías corporales, siendo importante valorar
siempre las opciones más eficientes de cicatrización. No
debe considerarse como una parte trivial de la cirugía, pues la
cicatrización de una incisión con mala calidad puede
constituir una patología invalidante, con implicaciones como la
exclusión social.(4,5)
Ahora bien, el uso de factores de crecimiento para promover la
cicatrización de heridas cutáneas existe desde el
año 1940, siendo aplicadas en una amplia gama de formas, ya sea
por administración tópica, intralesional tradicional,
mediante el uso de andamios específicos o incluso terapia
génica, lo que ha llevado a estudiar el Plasma Rico en Plaquetas
(PRP), considerándose como una tecnología
terapéutica endógena con interés en la medicina
regenerativa debido a su potencial para estimular y acelerar la
cicatrización de los tejidos.(3)
El PRP es un producto biológico definido como una parte de la
fracción plasmática de sangre autóloga con una
concentración de plaquetas por encima de la línea de
base, indicando al menos 2,5-1000 x103 plaquetas/μL suspendidas en
plasma. Como tal, el PRP contiene no sólo un alto nivel de
plaquetas, sino también el complemento de factores de
coagulación, y enriquecido con una variedad de factores de
crecimiento, quimiocinas, citocinas y otras proteínas
plasmáticas. (8, 9)
Principalmente, se le han atribuido efectos antiinflamatorios en
diferentes lesiones. A la fecha, no existe un protocolo estándar
de producción o preparación, tampoco se ha descrito una
dosis específica; la forma de aplicación es muy variable
y depende de la condición por tratar. A pesar de ello, se han
visto efectos positivos en campos como: odontología, ortopedia,
dermatología, medicina reconstructiva, oftalmología,
medicina deportiva, vascular, entre otros. Se describen
múltiples aplicaciones, como en la regeneración de
tejidos, cicatrización de heridas, revisión de
cicatrices, efectos rejuvenecedores de la piel y alopecia. (8, 9)
Los Factores de Crecimiento (FC) y las moléculas bioactivas
presentes en el PRP promueven 4 acciones principales en el entorno
local de la administración, como son la proliferación,
migración, diferenciación celular y angiogénesis.(8, 9)
Actualmente, el PRP está clasificado por la FDA como un producto
sanguíneo autólogo, siendo tejido mínimamente
manipulado. Su principal ventaja es que se obtiene fácilmente de
la sangre del paciente, luego de un sencillo proceso de
centrifugación, considerándose como un producto seguro,
simple y rentable.(10)
A pesar de lo expuesto anteriormente, no existen suficientes estudios
que justifiquen el uso del PRP con la finalidad de mejorar el proceso
de la cicatrización en cualquier procedimiento
quirúrgico; es debido a ello que, se planteó la necesidad
comparar el proceso de cicatrización con PRP en las heridas
quirúrgicas por colecistectomía convencional respecto al
grupo control de los pacientes intervenidos de forma electiva en el
Hospital General Nacional “Dr. Ángel Larralde” y, de
esta forma, determinar las posibles ventajas de la aplicación
del mismo.
MÉTODOS
El presente estudio fue de cohorte, observacional y analítico,
con un diseño experimental, prospectivo, de corte longitudinal.
La población de estudio quedó constituida por el total de
pacientes intervenidos electivamente por colecistectomía
convencional en el Servicio de Cirugía General “Dr. Rommel
Mota” del Hospital General Nacional “Dr. Ángel
Larralde” durante el período comprendido entre noviembre
2021 – julio 2022, a los cuales se les aplicó PRP versus
el grupo control, para su proceso de cicatrización.
Todos los procedimientos realizados en el estudio fueron de acuerdo con
los estándares éticos del comité de
investigación institucional y/o nacional y con la
declaración de Helsinki de 1964 y sus enmiendas posteriores o
estándares éticos comparables.
La muestra fue de tipo no probabilística, intencional,
conformada por los pacientes que se ajustaron a los criterios de
inclusión establecidos a los fines de la investigación:
pacientes que ameritaron la realización de una
colecistectomía convencional electiva, previamente evaluados por
consulta externa del hospital sede del estudio durante el
período de investigación establecido, con edades
comprendidas entre 18 y 70 años, sin factores de riesgo que
puedan afectar al proceso de la cicatrización, y que, de manera
voluntaria, aceptaron participar en el estudio.
Respecto a la recolección de la información, se
recurrió a la observación directa como técnica, y
como instrumento, se diseñó una Ficha de
Recolección de Datos incorporando las escalas de Vancouver (VSS)
y de Evaluación Objetiva de Paciente y Observador (POSAS). (11-15)
Se estableció como primer punto de corte del estudio del 12do al
17mo día, y como segundo punto de corte del 24to al 30mo
día del postoperatorio, para valoración de la
evolución de la cicatrización de la herida
quirúrgica, coincidiendo con las fases de proliferación y
remodelación celular de la cicatrización,
respectivamente.
El día de la intervención quirúrgica, se
llevó a cabo el protocolo de obtención del PRP 30 minutos
previos a la cirugía, bajo el protocolo de Anitua y Andia.(16)
Todos los casos se llevaron a cabo bajo anestesia general balanceada,
siguiendo los lineamientos básicos de la técnica
quirúrgica.
Al momento de efectuar la sutura del plano de piel, se procedió
con la infiltración del PRP de la siguiente manera:
- Del plasma obtenido
producto de la centrifugación de la muestra sanguínea del
paciente, se aspiró la fracción correspondiente al
sobrenadante rico en plaquetas (aproximadamente 2 – 3 cc por
tubo).
- Se adicionó 0,1
ml de gluconato de calcio al 10% marca Behrens® por cada ml de PRP,
para la activación del mismo.
- Se infiltró el
PRP activado en una cantidad de 0,5 cc por cada cm de herida (0,25 en
el borde superior y 0,25 en el borde inferior), a una distancia de 0,3
a 0,5 cm del borde de la herida, con agujas de calibre igual o mayor a
27G.
Finalmente, se realizaron las observaciones por medio del examen
físico en los días postquirúrgicos establecidos
como puntos de corte, comparando la evolución de la
cicatrización en los pacientes donde se aplicó el PRP
respecto al grupo control. Se documentó el proceso mediante
fotografías haciendo uso de teléfono inteligente
Xiaomi® Redmi Note 9 Pro, al momento de efectuar las curas y
observaciones postoperatorias respectivas.
Los resultados obtenidos se tabularon en una matriz de datos realizada
con Microsoft® Excel y, posteriormente, presentados por medio de
tablas de distribución de frecuencias y gráficos. Para el
análisis e interpretación de los resultados, se
recurrió al programa SPSS 26®, de licencia libre. En vista
de que las variables de estudio eran de escala nominal se
utilizó el estadístico Chi Cuadrado.
En cuanto a la escala Vancouver, se consideraron los rangos y criterios
establecidos por Bisbal: 0 -1 resultado excelente, 2 – 3 leve
alteración, 4 -5 roja o pigmentada, 6 – 7 ancha o
pálida, ≥ 8 claramente hipertrófica (17). Los rangos y
criterios establecidos para evaluar las sumatorias de la escala POSAS
en los pacientes bajo estudio estuvo a cargo del investigador: 6
– 19 conforme, 20 – 33 disconforme, 34 – 46 incomodo,
47 – 60 desagradable.
RESULTADOS
El universo de estudio se conformó por 79 pacientes que
ameritaron intervención quirúrgica por
colecistectomía convencional en el Hospital General Nacional
“Dr. Ángel Larralde”, en el período
comprendido entre noviembre 2021 – julio 2022. Los individuos
incluidos en el presente estudio que cumplieron con los criterios
establecidos fueron 26 pacientes. Los mismos se dividieron en un grupo
de estudio (experimental) al que se le aplicó PRP bajo el
protocolo señalado, conformado por 11 pacientes, y otro grupo
control, al cual no se le aplicó PRP, constituido por 15
pacientes. En este sentido, se procedió a caracterizarlos de
acuerdo al género y edad (
Tabla 1).
Se evidenció que los 26 pacientes que conformaron la
población de estudio presentaron edades entre los 19 y 66
años, con una media de edad de 41,85 años. La mayor
distribución se encontró con 13 de ellos, que presentaron
edades entre los 43 y 54 años de edad (50%); y la menor
distribución con 2 de éstos, entre los 55 y 66
años de edad (7.7%). En cuanto al género, 24 pacientes
pertenecieron al género femenino (92,3%), y los 2 restantes al
género masculino (7,7%).
En la primera evaluación efectuada entre el 12do y 17mo día
del postoperatorio, es de hacer notar que 3 de los pacientes del grupo
experimental exhibieron un proceso de cicatrización excelente
(27.3%); otros 5, manifestaron características con
alteración leve (45.5%); mientras que los 2 restantes,
presentaron rasgos rojos o pigmentados (18.2%) y 1 sólo paciente
manifestó hipertrofia (9.1%); por el contrario, dentro del grupo
control, no hubo pacientes con cicatrización excelente o
alteración leve, predominando características
hipertróficas en 7 pacientes (46.7%), anchas o pálidas en
5 de los mismos (33,3%) y cicatrices rojas o pigmentadas en 3 pacientes
(20%). El resultado de la prueba estadística Chi cuadrado
evidenció diferencias estadísticamente significativas con
un valorp de 0,002 (
Gráfico 1).
En la segunda evaluación efectuada entre el 24to y 30mo día
del postoperatorio, se observó que 4 de los pacientes que
conformaron el grupo experimental presentaron un excelente proceso de
cicatrización (36,4%) y 5 de ellos mismos manifestaron leve
alteración (45,5%); sólo un paciente exhibió
características roja o pigmentada (9,1%) y claramente
hipertrófica (9,1%), respectivamente. Por otra parte, en el
grupo control sólo 1 paciente manifestó alteración
leve (6,7%), 2 de ellos con características rojas o pigmentadas
(13.3%); al igual que 2 con cicatrices anchas o pálidas (13,3%),
predominando en 10 pacientes características
hipertróficas (66.7%). El resultado de la prueba
estadística Chi cuadrado evidenció diferencias
estadísticamente significativas con un valorp de 0,003 (
Gráfico 2).
Al momento de aplicar la escala POSAS en el grupo experimental entre el 12do y 17mo
día del postoperatorio, los 11 pacientes manifestaron una
percepción conforme respecto al aspecto de la cicatriz (100%).
Por otra parte, 11 pacientes pertenecientes al grupo control expresaron
una percepción disconforme (73,3%); mientras que los 4 pacientes
restantes manifestaron una percepción incomoda (26,7%). El
resultado de la prueba estadística Chi cuadrado evidenció
diferencias estadísticamente significativas con un valorp de 0,000 (
Gráfico 3).
Del mismo modo, al realizar la segunda observación entre el 24to y 30mo
día del postoperatorio, el total de pacientes del grupo
experimental aseveró estar conforme con su cicatriz (100%). Por
el contrario, en el grupo control, se halló que 3 pacientes se
encontraron conformes con la cicatriz (20%), 9 de los mismos expresaron
disconformidad (60%) y los 3 pacientes restantes alegaron incomodidad
con el aspecto (20%). El resultado de la prueba estadística Chi
cuadrado evidenció diferencias estadísticamente
significativas con un valorp de 0,000 (
Gráfico 4).
DISCUSIÓN
En el grupo experimental fueron más frecuentes edades
comprendidas entre los 43 y 54 años, en 6 pacientes (54,5%) y en
el grupo control 7 pacientes en el mismo rango de edad (46,7%). En
cuanto al género, los 11 pacientes pertenecientes al grupo
experimental fueron mujeres (100%); mientras que, en el grupo control
se presentaron 13 femeninas (86,7) y 2 masculinos (13,3%), difiriendo
del estudio realizado, por Rodríguez y colaboradores, donde el
grupo etario se constituyó por pacientes con un rango de edad
entre los 21 y 75 años, con mayor prevalencia en de masculinos.(18)
En lo que respecta a la escala Vancouver, durante la primera
medición del postoperatorio el grupo experimental
presentó cicatrización con alteración leve en un
45,5%, excelente en un 27,3%, rojas o pigmentadas en un 18,2% y, el
otro 9,1%, con características hipertroficas. A
comparación del grupo control, donde no se evidenciaron, desde
una perspectica objetiva, criterios excelentes y leves; sólo
incremento de las características hipertróficas con el
46,7%, anchas o pálidas en un 33,3% y el 20% con
características rojas o pigmentadas. Físicamente, se
presentaron mejoras en el grupo experimental con el uso del PRP
autólogo en dicho proceso, coincidiendo por lo señalado
por Menshisheva et al, quienes evidenciaron que en pacientes con
aplicación de PRP aparecieron fibroblastos, macrófagos y
fibras de colágeno 3 días antes respecto a su grupo
control, con una epitelización de 4 a 6 días antes,
destacando una curación y mejoría temprana. (19)
Al momento de examinar estos grupos durante la segunda
observación, existió de manera objetiva progresos en la
cicatrización de las heridas en el grupo experimental, debido a
que, la apreciación excelente emergió en un 36,4%;
disminuyendo las particularidades rojas, pigmentadas e
hipertróficas en un 9.1%, respectivamente. Mientras que, en el
grupo control hubo leves mejoras en un 6,7% e incremento de las
características hipertróficas en un 66,7%. Por lo que, se
asevera mejor proceso de cicatrización en el grupo experimental.
Esto es corroborado con las ideas expresadas por Mercedes –
Acosta
et al , las cuales validan la obtención de mejores
resultados en el proceso de cicatrización de las heridas
tratadas con PRP.(6)
Según la escala POSAS, se reflejaron mejores resultados en la
cicatrización de las heridas en el grupo experimental estando el
100% de los pacientes conformes con sus resultados durante la primera
observación; por otro lado, el grupo control presentó
disconformidades en un 73,3% e incomodidad en un 26,7%. El
parámetro dolor, estuvo ausente en el 72.7% de los pacientes del
grupo experimental y en un 40% en el grupo control. El prurito estuvo
ausente en el 45% del grupo experimental y en el 20% del grupo control.
En consecuencia, las limitaciones por dolor, prurito y
cicatrización se hicieron nulas en el grupo tratado con PRP y
presentes en el 6.7% del grupo control, coincidiendo con el estudio de
Parra et al, donde evidenciaron posterior a la aplicación de PRP
en cicatrices de blefaroplastia, menor rigidez (p = 0,008), espesor (p
= 0,039) e irregularidad (p = 0,032).(20)
En cuanto al segundo momento observación, el 100% del grupo
experimental se mantuvo conforme; un 20% del grupo control estuvo
conforme, del mismo modo, se presentó un descenso en los niveles
de disconformidad e incomodidad al 60% y 20%, respectivamente. Para los
parámetros dolor y prurito, disminuyó la frecuencia entre
la primera y segunda evaluación, siendo evidente las mejoras
subjetivamente con el uso del PRP autólogo. Lo anteriormente
expuesto coincide con los hallazgos del estudio efectuado por Sommeling
et al, aseverando que el empleo del PRP en los procesos de
cicatrización contribuyen a la reepitelización y cierre
de las heridas abiertas con menor edema, equimosis, dolor y otras
consecuencias. (21)
CONCLUSIÓN
La muestra de estudio estuvo conformada por un total de 26 pacientes,
24 de ellos pertenecientes al género femenino (92,3%) y 2
masculinos (7,7%). La edad con mayor distribución estuvo
representada por el rango entre los 43 y 54 años de edad en un
(50%).
Las características de la herida operatoria según el
examen físico mediante la aplicación de VSS entre el
primer y segundo punto de corte del postoperatorio fueron mejores para
el grupo experimental en cuanto a pigmentación e hipertrofia
(
Figura 1). Según POSAS, hubo mayor nivel de conformidad en el
grupo experimental; caso contrario con el grupo control donde se
evidenció la disconformidad e incomodidad en los pacientes en
cuanto color, rigidez, grosor e irregularidad.
De acuerdo a los resultados obtenidos del análisis no
paramétrico, se observó una evolución
satisfactoria evidente en los pacientes a los cuales se les
aplicó el PRP respecto al grupo control, de manera que apoya la
premisa de que el PRP contribuye a una cicatrización
rápida sin complicaciones y de fácil obtención.
Contribución de los Autores
JP desarrolló la idea, condujo la búsqueda de la
bibliografía, redactó el manuscrito y realizó el
análisis estadístico. MC, AM y AF contribuyeron con la
intervención de los pacientes, realizaron correcciones al
manuscrito inicial y efectuaron la revisión final contribuyendo
con su experiencia y la incorporación del análisis
intelectual. CG y TL realizaron revisión bibliográfica y
documentaron el proceso. Todos los autores aportaron críticas
previo al envío y aprobaron el informe final.
Conflicto de Intereses
Los autores declaran no tener conflicto de interés alguno sobre el presente estudio.
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