Key words: Laparoscopic surgery, Simulation, Teaching models, Objective evaluation, Movement patterns, Surgeon performance
La
cirugía laparoscópica ha sido uno de los grandes
adelantos de la medicina moderna, ofreciendo grandes beneficios a los
pacientes; pero a su vez exigiendo un mayor entrenamiento por parte de
los cirujanos. La cirugía laparoscópica como la conocemos
hoy día, no es sino el resultado de los esfuerzos repetidos,
durante muchas generaciones, de cirujanos visionarios que
querían ofrecer opciones quirúrgicas, sin causar el
daño involuntario que se genera al abrir la pared abdominal.(1,2)
Esta tecnología presenta algunas dificultades técnicas
como lo son: la pérdida de la percepción de profundidad
producto de la visión en dos dimensiones, disminución en
el rango de movimientos de los instrumentos, disminución de la
sensación táctil y la disparidad entre la
retroalimentación visual y propioceptiva que se produce debido a
que los movimientos de la mano en una dirección llevan a un
resultado contrario en el extremo opuesto del instrumento, conocido
como efecto fulcrum.(3–5)
Múltiples técnicas actuales en cirugía
mínimamente invasiva (CMI) requieren de largas curvas de
aprendizaje, relacionadas no solo con el abordaje, sino con el uso de
nuevos dispositivos e instrumental.(6,7) Esta complejidad de las nuevas
técnicas quirúrgicas, ha llevado a cambios en la
enseñanza de la cirugía actual.
Modelos de enseñanza
El modelo tradicional de enseñanza de la cirugía
propuesto por el Dr. William Halsted en 1892, basado en el
entrenamiento en ambientes reales, bajo la supervisión de
tutores y resumido en la frase “ve uno, realiza uno y
enseña uno” debe quedar atrás.(8–10)
A pesar del compromiso de la mayoría de los médicos y
cirujanos en alcanzar el más alto estándar, el error
médico ocurre. En el año 1999 el reporte del Instituto de
Medicina de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos,
titulado “Errar es de Humanos” llamó la
atención sobre aspectos relacionados con la seguridad del
paciente. De acuerdo al documento, entre 44.000 y 98.000 muertes por
año podrían atribuirse al error médico.(11)
Durante años se ha insistido en que el entrenamiento de la
cirugía laparoscópica debe llevarse a cabo en
laboratorios diseñados para tal fin y no directamente sobre el
paciente.(8,12,13)
Basados en el modelo de adquisición de habilidades psicomotoras descrito por Fitts y Posner (
Figura 1),
(14) queda claro que la primera y segunda fase deben superarse en el
laboratorio y no en el quirófano. El cirujano experto centra su
atención en el componente cognitivo del procedimiento, como, por
ejemplo, el reconocimiento de la anatomía y planificación
de los siguientes pasos de la cirugía.
Gallagher et al (15) insisten en la necesidad de superar dificultadas
relacionadas con habilidades psicomotrices, percepción espacial
y de profundidad, fuera de la sala de operaciones, púes de lo
contrario se altera la capacidad de concentración del individuo (
Figura 2).
Papel de la simulación en el entrenamiento
La simulación consiste en recrear una actividad peligrosa en un
ambiente seguro y libre de riesgos. Un simulador es un dispositivo,
modelo o conjunto de condiciones, usado para entrenar individuos
mediante la imitación de una situación que
enfrentará en la vida real.(16)
El separar la práctica, del desempeño en ambientes
reales, ha demostrado su invaluable beneficio en otros campos como los
deportes, la música y la aviación.(16)
El uso de simuladores en cirugía se remonta a muchos años
atrás, sin embargo, no eran comúnmente utilizados.
Ambroise Paré, considerado como uno de los padres de la
cirugía, durante el siglo XVI, llevaba cadáveres a su
casa para la práctica de nuevas técnicas
quirúrgicas. Trabajando en tejidos vivos o modelos inanimados
los cirujanos han desarrollado procedimientos quirúrgicos
novedosos sin sacrificar la seguridad de los pacientes.(17) Numerosas
investigaciones han mostrado que las habilidades adquiridas mediante la
formación con simulación se trasladan de manera efectiva
al entorno real.(18–21)
Los simuladores actuales en medicina comprenden un amplio espectro de
herramientas y métodos de costo variable. Los modelos inanimados
son los de menor costo y mayor disponibilidad, se centran en superar
las dificultades iniciales de la CMI, para lo cual no se requiere de
gran similitud con la realidad. El mejor ejemplo de este tipo de
simuladores y su utilidad como herramienta de entrenamiento y
evaluación lo constituye la incorporación del Mcgill
inanimate system for training and evaluation of laparoscopic skills
(MISTELS), al curso de entrenamiento Fundamentos de Cirugía
Laparoscópica (FLS). (22,23)
Convencidos de la gran utilidad de los modelos inanimados los autores
han descrito y validado modelos de entrenamiento en
apendicectomía laparoscópica (
Figura 3A), (24,25) modelos de entrenamiento para la exploración laparoscópica de la vía biliar
(Figura 3B);
(26,27) el impacto de este último modelo en los resultados de la
cirugía fue reportado en el año 2011, así mismo,
se describió su incorporación al entrenamiento en
cirugía robótica asistida con el Sistema DaVinci®.
(28,29)
Los modelos animales o cadáveres permiten la práctica de
procedimientos completos, obteniendo una óptima
retroalimentación propioceptiva al trabajar con tejidos reales,
así como el control adecuado de la hemostasia en los modelos
animales. Sin embargo, son modelos costosos, que requieren de ambientes
especializados y cumplir con regulaciones legales. (8,17) El cerdo es
el modelo animal utilizado con mayor frecuencia, pero el conejo
(Oryctolagus cuniculus) es de menor costo y puede ser de utilidad para
algunos procedimientos específicos, como apendicectomía y
autoaumento vesical, como lo reportamos en el año 2008. (30)
En un intento por aprovechar las ventajas del trabajo con tejidos
reales y disminuir los costos, se han descrito modelos ex vivo, como el
uso del complejo hepatobiliar del cerdo para la práctica de
colecistectomía a través de un solo puerto, el pollo para
la práctica de la pieloplastía laparoscópica y el
esófago-estómago porcino para la realización de
Cardiomitomía de Heller (
Figura 3C). (31–33)
Los simuladores virtuales son una excelente opción, permitiendo
recrear ambientes realistas con un gran detalle anatómico.
Opciones como VR-Mist®, LapMentor®, LapSim®, proporcionan
la opción de realizar tareas básicas y procedimientos
completos; con la ventaja de proporcionar retroalimentación
automática.(34–36) En Venezuela ingenieros de la empresa
Ludopia Inc, asesorados por los autores desarrollaron la
aplicación Quiro® que permite una excelente
familiarización con el uso de la óptica
laparoscópica y la navegación dentro de la cavidad
abdominal. (37)
Por último, la práctica de procedimientos
específicos para cada paciente, mediante la reproducción
de modelos virtuales o la impresión de modelos tridimensionales
(3D), se convertirá en un futuro cercano en un excelente
ejercicio previo al acto quirúrgico, hacer la misma
operación varias veces antes de realizar el procedimiento en el
paciente se ha convertido en un campo apasionante de la
simulación.(38–40)
Teorías de aprendizaje en el adulto
El aprendizaje será más efectivo en cuanto se ajuste a
las teorías del aprendizaje del adulto, no basta con realizar
horas y horas de simulación, si estas no son adecuadamente
planificadas y dirigidas.
Antiguas teorías veían al estudiante como un receptor
pasivo, en el cual los docentes vertían todo el conocimiento, el
foco se centraba en el tema y no en el estudiante.(41) Las
teorías más recientes toman en cuenta la relación
enseñar – aprender en un contexto mucho más amplio,
el aprendiz es una mente comprometida que se forma tanto por acciones
con el ambiente como por factores situacionales.(41) Malcom Knowles (42,43)
ha desarrollado un concepto llamado “andragogía”,
definido como “el arte y ciencia de ayudar a aprender al
adulto”, esta teoría establece que el adulto no es pasivo,
se trata de un ente activo.(42,43)
Por otro lado, de acuerdo a la teoría del aprendizaje basado en
experiencia, desarrollada por Kolb, (41) el proceso de aprendizaje
ocurre en un ciclo (
Figura 4) finalizando en la experimentación activa, que permitirá poner en práctica lo aprendido.
Knowles (42,43) y Kolb (41) describen que entrenar al cirujano mediante
el uso de simulación, le sitúa en un ambiente favorable
donde el cirujano toma gran responsabilidad en el proceso de
aprendizaje, puede aprender a su propio ritmo, cuenta con elementos
para evaluar el progreso y obtiene retroalimentación.
De acuerdo a Ericsson (44), el mejor camino para alcanzar el más
alto nivel de habilidades se trata de prácticas dirigidas a
necesidades específicas para cada individuo, identificadas por
un mentor; así como la retroalimentación inmediata.(44)
Así mismo Gauger
et al, (45) Korndorffer
et al,
(20) han demostrado que la capacidad de los cirujanos en alcanzar la
competencia mejora considerablemente al establecer un sistema de
retroalimentación y al establecer metas, lo cual pudiera incluso
conducir a una disminución en la curva de aprendizaje. (46)
La incorporación de un sistema objetivo de evaluación
durante el entrenamiento es una necesidad para establecer un sistema de
enseñanza realmente efectivo.
Evaluación objetiva de desempeño en cirugía laparoscópica
El tradicional método de evaluación de destrezas, donde
el tutor evalúa de acuerdo a su apreciación es un
método muy subjetivo, que tiende a sobrevalorar las destrezas.
La creación de herramientas de evaluación objetivas no ha
sido tarea sencilla. Dentro de los parámetros utilizados, el
tiempo en el cual se completa determinada tarea no siempre es reflejo
de una adecuada práctica quirúrgica, estudios han
demostrado que cuando el cirujano trata de terminar la tarea en menor
tiempo, lleva a cabo un mayor número de movimientos por minuto o
incluso movimientos bruscos.(47,48) El principal aspecto de la
evaluación debe centrarse en cómo se completa la tarea y
no en lo rápido que se realiza.
Szalay
et al. (49) evidencian
que la evaluación de la calidad del resultado final del
procedimiento usando parámetros como calidad del anudado o
anastomosis, tiene correlación con las destrezas del cirujano;
concluyendo que puede ser una herramienta útil, pero la
confiabilidad interobservador no es tan alta como la deseada por lo que
debe hacerse en conjunto con métodos más objetivos.
El uso de escalas de evaluación incluyendo parámetros
relacionados con el dominio del método y penalidades por errores
cometidos durante el procedimiento pudiera contribuir a una
evaluación más fidedigna del desempeño. El FLS
utiliza dos parámetros de evaluación, tiempo y
número de errores cometidos; la confiabilidad y validez de este
método ha sido demostrada en múltiples estudios.
(50–52)
Durante la evaluación OSATS (Objetive Structured Assessment of
technical Skills) el cirujano realiza múltiples tareas, siendo
evaluado mediante listas de chequeos específicas para cada tarea
y mediante una escala global de desempeño. (8,53)
La evaluación basada en procedimientos (PBA), y la escala global
la observación directa de habilidades de procedimiento (DOPS),
han sido descritas en el Reino Unido como parte del sistema de
evaluación del programa curricular quirúrgico
intercolegial (ISCP). DOPS ha demostrado ser confiable y ha sido
validado como una herramienta útil en la evaluación del
desempeño de cirujanos durante la realización de
colecistectomía laparoscópica. (54,55)
La escala GOALS (Global Evaluative Assessment of Laparoscopic Skills),
desarrollada por Vassiliou et al. (56) consiste en un método de
evaluación basado en el desempeño del cirujano durante la
realización de un procedimiento laparoscópico de
cualquier complejidad. (
Figura 5).(57–59)
Escala utilizada por los autores para la evaluación de la curva
de aprendizaje necesaria para adquirir las destrezas para realizar
sutura y anudado laparoscópico. (60)
Algunas modificaciones de la escala GOALS se han descrito para
evaluación de procedimientos específicos como el caso de
GOALS-IH para la cura operatoria de hernia incisional.(61) De igual
manera surge la escala GEARS (Global Evaluative Assessment of Robotic
Skills) para evaluación de desempeño en cirugía
robótica, validada en el año 2015 en el programa de
cirugía robótica del Hospital Universitario de Caracas.(62)
En la búsqueda de alternativas de mayor objetividad, la
tendencia mundial durante los últimos años ha sido
dirigir la atención hacia el estudio de patrones de movimientos
al momento de realizar determinada tarea o procedimiento.
Análisis del movimiento para evaluación del desempeño
Se ha demostrado que las destrezas psicomotoras se pueden determinar
mediante el análisis del movimiento de los instrumentos, siendo
este un eficiente y objetivo método de evaluación;(63–67)
esto se puede hacer con distintos sistemas de rastreo de posiciones
como dispositivos electromagnéticos, mecánicos,
acústicos y ópticos.(68)
Según la revisión de Chmarra
et al,
(69) al menos dieciséis equipos se han desarrollado a nivel
mundial con este fin durante la última década. Datta
et al,
(70) desarrollaron un instrumento de detección de movimientos
conocido como ICSAD (Imperial College Surgical Assesment Device). El
trazado producto del cambio de posición de los instrumentos se
ha llamado “firma del movimiento” y permite establecer una
clara diferencia entre individuos con diferente nivel de experiencia.
Una aproximación similar al tema fue realizada por Rosen et al
(65) con el diseño de una unidad electromecánica conocida
como el “Dragón Azul”, que permite medir los
movimientos realizados por las manos, y su sucesor “Dragón
Rojo”, dispositivo que permite además medir la fuerza que
es aplicada en los instrumentos. (65,71)
Otros dispositivos mecánicos utilizan poleas a nivel del puerto
de trabajo, que permiten registrar y grabar el movimiento del
instrumento en varios ejes, ejemplos de estos son el
Laparoscopic Surgical Workstation y Virtual Laparoscopic Interface
(Immersion Inc.), así como, el Advanced Dundee Endoscopic
Psychomotor Tester (ADEPT), todos estos son instrumentos relativamente
sencillos cuando se comparan con otros sistemas de rastreo, pero con el
inconveniente que no se pueden aplicar en cirugías in vivo. (69)
Sokollik (72), demostró la utilidad de un dispositivo basado en
ultrasonido (Zebris Medical Inc), en la evaluación de
habilidades en CMI y su capacidad para distinguir entre individuos
novatos y expertos.
Cristancho (73), ha descrito su experiencia con el uso de sistemas
electromagnéticos, y enfatiza la importancia del estudio del
movimiento como un parámetro objetivo y práctico a la
hora de determinar la competencia. Así mismo, Yamaguchi (74)
propone el uso de sensores en la punta del instrumento y recalca la
importancia de la evaluación de habilidades psicomotoras
mediante detección de movimientos a la hora de realizar tareas
complejas como suturas y anudado intracorpóreo.
El ProMIS® (Haptica Inc.) es un simulador híbrido con
escenarios de realidad aumentada, con un sistema de evaluación
que se basa en el estudio de la trayectoria de instrumentos, evaluando
parámetros como tiempo, longitud de la trayectoria del
instrumento y sutileza del movimiento. El sistema se encuentra
comercialmente disponible pero su tamaño y elevado costo lo
hacen poco versátil.(75)
El análisis de videos, es una alternativa para determinar la
trayectoria de los instrumentos y de esta manera la calidad de los
movimientos realizados, sin interferir con el procedimiento. Sin
embargo, involucran complejos sistemas de grabación y
análisis de imagen, aún no estandarizados y de poca
disponibilidad. (76–78)
En definitiva, se han utilizado múltiples dispositivos de
rastreo en un intento por darle objetividad a la evaluación de
destrezas psicomotoras en CMI. Sin embargo, resultan costosos, lo cual
constituye una gran limitante a la hora de su aplicación en
nuestro medio. Debido a lo descrito, se ha estudiado el uso de
dispositivos de alta disponibilidad que permiten determinar la
aceleración como un parámetro relacionado con la calidad
del movimiento.
El uso de la aceleración como parámetro de
evaluación objetiva del desempeño de los cirujanos al
momento de realizar una tarea ha sido previamente propuesto por algunos
autores. Cotin
et al (79),
utilizando un programa adaptado al Virtual Laparoscopic Interface
(Immersion Inc), plantearon el estudio de la aceleración y su
relación con la sutileza del movimiento. De igual manera Cavallo
et al, (80) en su
análisis del sistema LapSim® proponen el uso de la
aceleración máxima durante la realización de una
tarea, siendo está significativamente más baja en los
expertos al compararlos con novatos.
Partridge
et al, (81)
desarrollaron un sistema de evaluación basado en el uso del
dispositivo LEAP Motion Controller® para determinar
parámetros como velocidad y aceleración promedio. Sin
embargo, el sistema demostró tener grandes limitaciones, ya que
fue diseñando para el seguimiento de manos abiertas con los
dedos separados, por lo tanto, el tomar el instrumento con la mano
cerrada impide al sistema un registro óptimo y produce
pérdida intermitentemente el seguimiento.
Hwang
et al (82), utilizando
un dispositivo con tecnología mixta de seguimiento óptico
(IR) y electromagnético, demostraron que los novatos realizan
movimientos con mayor aceleración que los expertos. Su
inconveniente radica en la complejidad del sistema, lo cual lo hace muy
poco versátil.
Oropesa
et al (78) reportan
validez constructiva para la aceleración promedio, comparan
novatos y expertos mediante el uso del complejo método EVA de
seguimiento de instrumentos basado en el análisis de videos.
Los autores reportaron en el año 2014 el uso de herramientas de
fácil accesibilidad (dispositivo iPhone 6® de Apple Inc.)
para el análisis de variables como aceleración promedio y
aceleración máxima, permitiendo una aproximación a
la calidad de los movimientos realizados por el cirujano durante la
realización de una tarea determinada; demostrando así su
capacidad para diferenciar individuos con distinto nivel de
entrenamiento. (83)
(Figura 6)
En cirugía robótica normalmente el número de
procedimientos realizados o las horas de consola se utilizaban para
medir la experiencia del cirujano, sin embargo, no existe evidencia que
indique que esto sea un indicador objetivo del nivel de competencia del
cirujano; por lo que el análisis del movimiento se ha utilizado
también para determinar la eficiencia en cirugía
robótica.(84)
Hung
et al (85) y Oh
et al
(86) estudian y validan método de evaluación del
desempeño del cirujano usando grabadora novedosa
“dvLogger” la cual permite registrar variables como el
seguimiento del instrumento y datos de eventos directamente en el
sistema quirúrgico DaVinci®; realizando una medición
objetiva de los movimientos del cirujano durante pasos preseleccionados
de la prostatectomía radical robótica. Describieron una
asociación limitada de los resultados de la medición
objetiva mediante este método en comparación con el
estándar de oro de evaluación global de habilidades
robóticas (GEARS) por cirujanos expertos, insistiendo en la
necesidad del desarrollo de métodos de medición
estandarizados para la formación y evaluación de
cirujanos. (85)
Estudios han demostrado incluso relación entre el
análisis de movimiento y la evolución postoperatoria del
paciente.(87)
De acuerdo a lo descrito, los patrones de movimiento y la
aceleración, parece ser relevante como método de
evaluación, al estar relacionada con la calidad del movimiento
al momento de realizar una tarea en cirugía
laparoscópica.
La cuantificación objetiva de las habilidades quirúrgicas
es cada vez más necesaria para ingresar en el medio
quirúrgico, a medida que la literatura avanza aumenta la
presión en los educadores quirúrgicos y los organismos de
acreditación quienes deben incluir un método
estandarizado de medición de las destrezas y habilidades a lo
largo de la carrera del cirujano.
Declaración de Contribución de los Autores
A.S desarrolló la idea y condujo la búsqueda de la
bibliografía, O.R y R.S contribuyeron en la discusión,
búsqueda bibliográfica y análisis del trabajo. A.S
y C.I realizaron la redacción del manuscrito. Todos los autores
aportaron críticas previo al envío y aprobaron el informe
final.
Aprobación ética
Este artículo no contiene ningún estudio con
participantes humanos o animales realizado por ninguno de los autores.
Conflicto de Intereses
Los autores declaran que no tienen conflicto de interés.
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