SOY  RESIDENTE  DEL POSTGRADO DE CIRUGÍA

Alfonso Socorro Morales
Expresidente de la Sociedad Venezolana de Cirugía 

Después de rememorar todos estos años y hoy cuando han pasado por mi vida de docente tantos médicos a los que de alguna manera he ayudado a formar, puedo decir que la mayor emoción que siente un estudiante es graduarse de médico; en lo personal como en lo familiar se realizaron sacrificios y este título es el resultado que le entregamos a nuestros padres por tanto empeño para lograr que fuésemos profesionales de tan renombrada importancia.

 Luego de obtener tan preciado título se comienza el camino, dando paso a la rural donde cumplimos con el artículo 8 de la Ley de Ejercicio de la Medicina, ya recorrido este trayecto de inicio, comienza el proceso de hacer el postgrado ¿cuál universidad? ¿qué hospital?, ¿cuál zona es mejor?, luego de todas esas interrogantes se da el segundo paso, obtener el baremo de la universidad y hospital aspirado, pagar el derecho al postgrado, la entrevista con el comité académico, el examen y la espera de los resultados de todos los aspirantes, la pregunta que siempre nos solemos hacer ¿en cuál lugar quedaría?, ¿con quién haré el postgrado?, al salir la lista oficial de la universidad el cursante se dirige a conocer el hospital y sus compañeros de curso, ahora entender que eres un R1 y que te toca asumir esa gran responsabilidad que llevas sobre tus hombros.

Cuáles son las dificultades que se encuentran al cursar el postgrado que tu querías, no hay un aula para tu especialidad, es para todos, por lo que hay que hacer horarios para poder utilizarla, no hay internet en el hospital y a pesar de las sugerencias es imposible, donde en la formación del cuarto nivel se debería tener el mejor proveedor de internet para utilizarla y estar a la par con los acontecimientos nacionales e internacionales, el cuarto de descanso, si así se le puede llamar, hay que buscar quien ayude a limpiarlo, llevar detergentes para su aseo y cuidar de que no se extravíe nada, a la hora del almuerzo buscar donde se pueda calentar lo que se lleva de comida, el microondas está dañado, no hay un comedor equipado donde uno pueda comprar a precios especiales para los residentes del hospital y poder compartir esos minutos con los otros compañeros de otras especialidades, pero como dicen por allí el tigre come frío, pero bueno que se le va hacer.

No se hable cuando toca el turno de cubrir la emergencia, no hay teléfono en el cuarto por lo que se hace muy difícil de dormir, del comité académico solo les vemos y apurados cuando se presentaba el seminario, para lo que eran las fichas, discusión de caso o revista general siempre estaban apurados por la consulta privada, cuando debía haber en esos momentos un jefe que nos acompañara ochos horas diarias, que permaneciera con sus residentes para incentivarlos con trabajos de investigación y el manejo de la metodología en su inicio, comenzando a quitar los hábitos inadecuados con los que se venía de la rural o del internado rotatorio.

Al terminar el primer mes de la locura del postgrado, me pregunté no sé cuántas veces ¿vale la pena seguir?, por ser R1 me tocaba hacer todo tipo de trabajo, llegar al hospital a las 4 am, para que pueda rendirme el tiempo en buscar los exámenes, evolucionar, hacer curas, hacer recetas y pare de contar, ya al final después de un día de cansancio pero contento y satisfecho reflexionaba que valía la pena, pues era lo que yo quería, era mi vocación.

Voy ahora por mi sueldo, no tengo pago por mi sueldo por no aparecer en el sistema del hospital, cual fue la causa? no fueron enviados mis documentos ¿y ahora?, bueno a pedir prestado, al tercer mes de estar ya cumpliendo mis funciones fue cuando me pagaron y no cuadran los cuentas al revisar la nómina, es muy poco, ya no se puede comprar más desayuno, tenía que ver cómo ahorrar para poder asistir a los congresos, comienzo desde ese momento a llevarme desde el agua que tomaba para tener menos gastos.

 Mi primer examen como olvidar que recogimos entre todos los residentes para comprar café y merienda para el jurado, buscando que estuviesen relajados, contentos y mano suelta con las calificaciones, de estos primeros seis meses perdí siete kilos, los pantalones me quedaban holgados, pero valió la pena, era mi postgrado, en su momento dormí en quirófano porque el aire del cuarto se había dañado, pasaron tres meses y no hubo dinero como arreglarlo, así transcurrió todo mi postgrado con tanto golpes, que muchas veces pensé si mi formación sería de boxeador porque agarré más golpes que cualquier de ellos, al fin terminaron los estudios de postgrado y nuevamente comienza la odisea de dónde poder trabajar ahora como especialista.

Si me preguntas que mejoraría en la preparación de la residencia de postgrado con respecto a lo académico y científico para estar orgulloso de mi universidad venezolana, te diría estos puntos:

       A.- Al llegar al hospital donde sea ubicado el participante por concurso se tengan aulas con sillas cómodas, internet, laptop del postgrado en excelentes condiciones, pantallas, video beam (proyector de imágenes), pizarra, marcadores, borradores, señaladores, micrófonos y espacio para todos los residentes, los cuales deben cambiarse cada año dependiendo de las necesidades, no puede entenderse cómo algunas residencias de postgrados pueden albergar cuarenta residentes y que todos puedan estar dentro del aula, será ¿por cumplir o por aprender?.

       B.- Cuarto de descanso cómodo, con su nevera, microondas, sábanas limpias, sillas y locker (casillero) para el personal que se encuentre de guardia.

       C.- Crear conciencia de que cada residente tiene en su poder materiales de primera necesidad para ser utilizado en la emergencia, es posible que ese material esté en el hospital, pero los minutos que se pierden al momento de buscarlos son decisivos para salvar una vida.

       D.- El comedor debe ser un lugar donde se pueda tener un desayuno, un almuerzo o una cena a precios muy accesibles, solidarios y con las indicaciones y preparación por el servicio de nutrición. Es un momento importante para compartir y relajarse, pudiendo alimentar a todos los residentes de forma adecuada y de calidad.

       E.- La asistencia a congresos y jornadas científicas nacionales e internacionales deben tener ciertos criterios, uno de ellos es la presentación de trabajos o casos clínicos con el visto bueno del jefe de servicio y luego de haberlos presentado al servicio, se les daría una ayuda en la inscripción, hotel o comida, ya que representa al servicio de ese hospital en actividades científicas.

       F.- La biblioteca debe ser un lugar donde el residente se pueda quedar en el hospital a investigar o a preparar su material a presentar, en estos tiempos no hay o está ocupada pues se le asignan otras funciones diferentes.

       G.- Se necesita un tutor del comité académico que permanezca con sus residentes por lo menos seis a ochos diarias y así poder realizar las evaluaciones como reconocimiento al saber y que cumpla con una mística de servicio.

      H.- Sueldo, es un tema difícil de resolver, pero una realidad que no se puede ocultar, no alcanza para poder dormir en paz y con la mente abierta hacia el postgrado, se sabe que es dedicación exclusiva, pero no cubren los gastos de residencia, pasajes, comidas, internet para el teléfono. Eso conlleva a que el residente salga del hospital para realizar una guardia o cualquier caso que se le presente para poder sobrevivir.

No sé cuántos de ustedes se ven en este espejo nada fácil, pero luego de ese camino tan largo y difícil, observo que tengo tolerancia, paciencia, deseo de seguir estudiando, vocación en la docencia, vocación de servicio y orgulloso de poder ayudar a los pacientes, quienes me dan el mejor de los pagos cuando veo su sonrisa después de la cirugía..