TRATAMIENTO
LAPAROSCÓPICO DE LA HERNIA INGUINAL POR TÉCNICA TRANSABDOMINAL PREPERITONEAL. ANÁLISIS RETROSPECTIVO DE UNA SERIE DE CASOS
José Luis Leyba1, Salvador Navarrete Aulestia2, Salvador Navarrete Llopis2, Liliher Gonzalez3
- Cirujano general. Clínica Santa Sofía. Caracas. Venezuela. Correo-e: jlleyba@yahoo.es.
- Cirujano general. Clínica Santa Sofía. Caracas. Venezuela.
- Residente- Cirugía laparoscópica avanzada Clínica Santa Sofïa.
RESUMEN
Introducción: El objetivo del presente trabajo es reportar y
analizar nuestra experiencia con la técnica endoscópica
transabdominal preperitoneal (TAPP) en el tratamiento de la hernia
inguinal. Métodos: Estudio retrospectivo mediante la
revisión de nuestra base de datos electrónica y las
historias clínicas en físico de la Clínica Santa
Sofía, de los pacientes con diagnóstico de hernia
inguinal tratados por los autores en los últimos 8 años.
Se incluyeron para el análisis los casos con abordaje
laparoscópico, recolectándose sexo, edad,
diagnóstico pre e intraoperatorio, procedimientos adicionales,
tiempo quirúrgico, complicaciones perioperatorias, tiempo de
hospitalización, y morbilidad. Resultados: Se recolectaron 158
intervenciones de hernias inguinales en 102 pacientes, 89 hombres y 13
mujeres, de las cuales 135 (85,4%) fueron por abordaje
laparoscópico tipo TAPP. Mediante la laparoscopia se
modificó el diagnóstico preoperatorio en 17 pacientes
(16.6%). El tiempo quirúrgico promedio fue de 50,5±11,6
minutos, y se presentaron 3 complicaciones perioperatorias y 4
tardías, para una morbilidad total de 5,1%. La estancia
hospitalaria fue de 1±0,08 días y el tiempo de
seguimiento promedio fue de 7,5±15,4 meses, detectándose
3 recidivas (2,2%) en ese período. Cinco pacientes presentaron
dolor crónico posoperatorio, ninguno debilitante, que
cedió gradualmente en todos los casos utilizando
analgésicos comunes. Conclusiones: La técnica TAPP es una
alternativa válida en el tratamiento de la hernia inguinal. Sus
principales ventajas son las de optimizar el diagnóstico,
permitiendo la reparación en un solo tiempo de hernias no
diagnosticadas clínicamente, y su baja incidencia de dolor
posoperatorio crónico.
Palabras clave: Hernia inguinal, laparoscopia, transabdominal, preperitoneal, serie de casos.
Laparoscopic treatment of inguinal hernias by transabdominal preperitoneal technique. Retrospective analysis of a case series
ABSTRACT
Introduction: Currently the Lichtenstein technique is the most used
worldwide for inguinal hernia repair, however, the laparoscopic
approach has been gaining ground in recent years. The objective of the
present work is to present and analyze our experience with the
transabdominal preperitoneal (TAPP) technique for the treatment of this
pathology.Methods: A retrospective study by the revision of our
electronic database and the Santa Sofía clinic physical medical
records, of the patients with groin hernia diagnosis treated by the
authors in the last 8 years. The cases with the laparoscopic approach
were included, collecting sex, age, pre and intraoperative diagnosis,
additional procedures, surgical time, perioperative complications,
hospital stay, and morbidity.Results : A 158 inguinal hernia repairs
were collected in 102 patients, 87 males, and 13 females, of which 135
(85.4%) were through laparoscopic approach TAPP type. By means of
laparoscopy, the preoperative diagnosis was modified in 17 patients
(16.6%). Mean surgical time was 50.5±11.6 minutes, and 3
perioperative complications and 4 late complications were observed, for
total morbidity of 5.1%. Hospital stay was 1±0.08 days, and mean
follow-up was 7.5±15.4 months, detecting 3 recurrences (2.2%) at
that time. Five patients presented chronic postoperative pain, none
debilitating, which gradually yielded in all cases by common pain
relievers.Conclusions : The TAPP technique is a valid alternative for
the treatment of an inguinal hernia. Its main advantages are to
optimize the diagnosis, allowing the repair of clinically undiagnosed
hernias in one surgical time, and its low incidence of chronic
postoperative pain.
Key words: Inguinal hernia, laparoscopy, transabdominal, preperitoneal, series of cases.
INTRODUCCIÓN
Debido a su alta frecuencia y a su impacto en incapacidad laboral y
social, las hernias inguinales representan una de las patologías
quirúrgicas mas importantes del mundo. (1)
Desde el punto de vista de técnica quirúrgica, la
aparición de materiales protésicos que permitieron las
reparaciones libres de tensión, lograron no solo simplificar el
procedimiento, sino también aumentar significativamente las
tasas de éxito.(2,3)
El abordaje endoscópico de la hernia inguinal, bien sea
totalmente extraperitoneal (TEP) o transabdominal preperitoneal (TAPP),
no ha logrado sin embargo una aceptación masiva por parte de la
comunidad quirúrgica.(3-6) Esto se debe entre otras cosas a su
mayor complejidad técnica con una curva de aprendizaje larga, a
la falta de familiaridad de los cirujanos con la visión
posterior de la anatomía inguino-crural, así como
también a los costos operatorios mas elevados en relación
al procedimiento convencional.
A pesar de estos obstáculos, el abordaje endoscópico
posee varias ventajas, como la posibilidad de evaluar toda la
anatomía del orificio miopectíneo, optimizando así
el diagnóstico; y en cuanto a la reparación de la misma,
permite colocar la prótesis en un plano anatómico mas
amplio y profundo, con lo cual cabe esperar una mayor cobertura del
defecto herniario y una menor tasa de recidivas.
En el presente trabajo, reportamos nuestra experiencia con el abordaje
laparoscópico de las hernias inguinales, utilizando la
técnica TAPP.
MÉTODOS
Se trata de un estudio retrospectivo de los pacientes con
diagnóstico de hernia inguinal sometidos a reparación
laparoscópica tipo TAPP por nuestro grupo de trabajo (Dres.
Leyba, Navarrete Aulestia, y Navarrete Llopis).
Se revisaron las historias de nuestra base de datos electrónica (Lotus Notes 8.5. IBM Corporation®),
así como las historias en físico de la clínica
Santa Sofía, de los pacientes con diagnóstico de hernia
inguinal intervenidos por nosotros desde enero de 2012 hasta septiembre
de 2020.
Mediante el diseño de una hoja de recolección de datos
Microsoft Excel, se recopilaron de los casos intervenidos mediante
abordaje laparoscópico la siguiente información: sexo,
edad, diagnóstico pre e intraoperatorio, procedimientos
adicionales, tiempo quirúrgico, complicaciones perioperatorias,
tiempo de hospitalización, y morbilidad.
Técnica quirúrgica
Con el paciente en decúbito dorsal, con sonda vesical de Foley y
bajo anestesia general, el cirujano se ubica en la cabecera y el
camarógrafo del lado contralateral al sitio de la hernia.
Se creó el neumoperitoneo por técnica Hasson en la
línea media a 2 cm por encima de la cicatriz umbilical hasta una
presión de 14 mm Hg. En los casos con diagnóstico
preoperatorio de hernia umbilical, el mismo se realizó a nivel
de la cicatriz umbilical. Mediante una óptica de 10 mm y 30°
y bajo visión directa se colocaron dos portales de trabajo de 5
mm a nivel de ambas líneas medioclaviculares a 2 cm por debajo
del reborde costal.
Se comenzó con la creación del espacio preperitoneal
mediante sección del peritoneo parietal a 2 cm por dentro y
arriba de la espina ilíaca anterosuperior en dirección
horizontal hasta la línea media. Mediante
electrocoagulación monopolar y tijera fría se
disecó este espacio en dirección caudal, y con los vasos
epigástricos como referencia se continuó la
disección hasta visualizar el orificio inguinal profundo y la
pared inguinal posterior (lateral y medial respectivamente a los vasos
epigástricos). Se identificó la rama horizontal del pubis
y el ligamento de Cooper, disecando parcialmente el espacio de Retzius
por debajo de ambos de manera de crearle lugar al borde inferior de la
malla. Se procedió a reducir todo el saco herniario mediante
tracción del mismo y sección de sus adherencias,
liberando el peritoneo de los componentes del cordón
espermático o del ligamento redondo del útero. La
disección del espacio preperitoneal se extendió
lateralmente a 5 cm del anillo inguinal profundo.
Un vez constatada la hemostasia se introdujo a través del portal
de 10 mm, una malla de polipropileno rectangular, con una
pestaña inferior interna y una muesca superior externa que
sirven para orientar la misma dentro del abdomen. El tamaño de
la misma depende del defecto herniario, de manera que debe cubrirlo con
un margen de al menos 5 cm en todas las direcciones, lo cual se logra
en la mayoría de los casos usando 10 por 15 cm.
Se fijó la pestaña de malla mediante un tacker de titanio
al ligamento de Cooper y se dispuso la misma de modo de cubrir toda la
pared posterior y el orificio profundo de la región inguinal.
Finalmente se cubrió la malla con el peritoneo parietal,
suturando el colgajo que se creó con la disección del
mismo y el saco herniario reducido al sitio donde se seccionó
inicialmente, mediante una sutura continua de Vicryl 2-0. Se retiraron
los portales bajo visión directa, evacuando el neumoperitoneo y
suturando la fascia del portal de 10 mm.
RESULTADOS
Durante el período revisado se operaron 158 hernias inguinales
en 102 pacientes, 89 hombres y 13 mujeres, de las cuales 135 (85,4%)
fueron por abordaje laparoscópico tipo TAPP y 23 (14,5%)
mediante inguinotomía por técnica de Lichtenstein.
Se incluyen en el análisis solo los casos laparoscópicos
(n=135), de los cuales 30 (22,2%) fueron hernias bilaterales, y 6
(4.4%) fueron casos recidivados.
El tiempo quirúrgico promedio fue de 50,5±11,6 minutos
(40 a 100 minutos) y se presentaron tres (2,2%) complicaciones
perioperatorias: una lesión de la vena espermática, una
sección del conducto deferente, ambas tratadas con ligadura de
las respectivas estructuras, y una hemorragia con anemia aguda en las
primeras horas de posoperatorio, debido a lesión de los vasos
epigástricos, que requirió laparotomía para
control del sangrado más transfusión de hemoderivados.
Un caso se convirtió a inguinotomía debido a la
imposibilidad de crear el espacio preperitoneal en una paciente con
hernia recidivada.
En 17 pacientes (16,6%) la laparoscopia modificó el
diagnóstico preoperatorio: en 8 casos con diagnóstico
inicial de hernia unilateral se demostró en la laparoscopia la
presencia de hernia inguinal bilateral, en 5 casos con
diagnóstico previo de hernia bilateral se obtuvo como hallazgo
hernia unilateral a la exploración laparoscópica, y en 4
pacientes, todas mujeres, se diagnosticaron hernias crurales
concomitantes. Se realizaron 23 procedimientos adicionales, siendo el
mas frecuente la cura operatoria de hernia umbilical. (Tabla 1)
La estancia hospitalaria fue de 1±0,08 días (1 a 2
días), y se presentaron 4 complicaciones tardías (2,9%):
un seroma en la región crural, un hematoma inguinal, y dos
hidroceles. Esto implica una morbilidad total (temprana y
tardía) de 5.1%. (Tabla 2)
Cinco pacientes (3,7%) presentaron dolor crónico posoperatorio,
ninguno debilitante, que cedió gradualmente en todos los casos
utilizando analgésicos comunes
El tiempo de seguimiento promedio fue de 7,5±15,4 meses (1 a 72 meses) y se detectaron 3 recidivas (2,2%).
DISCUSIÓN
No existe una técnica quirúrgica única para el
tratamiento de las hernias inguinales, por lo que la elección de
la misma depende de varios factores: características del
paciente, tipo de hernia, experiencia del cirujano, y recursos del
centro de salud.
Actualmente el abordaje anterior con malla protésica
(Lichtenstein) es el más utilizado a nivel mundial, mientras el
endoscópico, TEP o TAPP, tiene un alcance variable incluso en
centros especializados donde todos los recursos están
disponibles.(3-9)
En ambas técnicas endoscópicas (TEP y TAPP) se coloca una
malla protésica en el espacio preperitoneal, pero solo la
última es verdaderamente laparoscópica, ya que en el TEP,
dicho espacio se diseca vía anterior, con o sin la ayuda de un
dispositivo en forma de balón, pero sin incidir el peritoneo
parietal.
La técnica TAPP fue descrita por primera vez en 1992 por Maurice
Arregui (10)
y a pesar de que nuestra experiencia con cirugía
laparoscópica avanzada empezó a finales de los
años 90(11,12), es solo hasta el 2012 cuando comenzamos a tratar
las hernias inguinales mediante un abordaje laparoscópico.
El abordaje “abierto” o por inguinotomía mediante
técnica de Lichtenstein era nuestro tratamiento habitual, y sus
buenos resultados, junto a su relativa simpleza, provocó una
resistencia a adoptar una técnica más compleja cuyos
beneficios nos parecieron al principio bastante relativos.
Sin embargo, hay una serie de condiciones en las que el abordaje
endoscópico puede proporcionar algunas ventajas sobre la
inguinotomía: 1. Hernias recidivadas cuando el abordaje inicial
fue anterior, para evitar la distorsión anatómica causada
por la cicatrización de la herida previa; 2. Sexo femenino, por
la posibilidad de una hernia crural; 3. Hernia bilateral, sobretodo si
no ha sido diagnosticada clínicamente; y 4. Obesidad, al reducir
el tamaño de la herida y minimizar así la
infección de la misma.
Además, diferentes estudios han demostrado que el abordaje
endoscópico es costo/efectivo, y proporciona una
recuperación/reincorporación a actividades cotidianas
más rápida, así como una menor incidencia de dolor
posoperatorio crónico.(3, 13-15)
Por otro lado, las técnicas endoscópicas (TEP y TAPP)
tienen ventajas y desventajas propias, por ejemplo, en el TAPP es mas
fácil identificar la anatomía, se reducen las
probabilidades de lesión vascular, y es preferible en las
hernias bilaterales, pero como contraparte, las lesiones
intraabdominales son más frecuentes y es necesario cerrar el
peritoneo parietal, lo cual puede ser un tiempo laborioso.(3)
Hasta ahora la literatura ha fallado en demostrar una clara
superioridad de un abordaje endoscópico sobre otro, siendo
inconsistentes los estudios comparativos sobre ambas técnicas en
cuanto a tiempo operatorio, complicaciones, y recurrencias.(16-17)
En nuestra experiencia, decidimos elegir el TAAP debido a una
anatomía mas familiar, buscando una curva de aprendizaje mas
corta.
Nuestros resultados en cuanto a tiempo quirúrgico y
complicaciones son bastante similares a los reportados en la
literatura, con una baja tasa de recidivas, aunque reconocemos que la
naturaleza retrospectiva del estudio no es la mejor para determinar
esto último, siendo una limitante importante de nuestro trabajo.
Debido a que la tasa exacta de recurrencia es difícil de
estimar, se usa entonces la de reoperaciones para tener una
aproximación. Específicamente en el TAPP, las grandes
series comparativas reportan recurrencias entre 0,77 y 2,3%.(3)
Un aspecto significativo de nuestra casuística es como la
laparoscopia cambió el diagnóstico preoperatorio en un
número importante de pacientes (16,6%), detectando hernias
contralaterales o crurales no diagnosticadas, y descartando
bilateralidad en algunos casos.
En cuanto a la estadía hospitalaria, si bien esta técnica
puede realizarse de manera ambulatoria, en nuestra experiencia hemos
dejado hospitalizado siempre al paciente por al menos 24 horas, debido
a una natural precaución en nuestra curva de aprendizaje, la
cual ha sido estimada entre 50 y 100 casos en estudios previos.(3,20)
Uno de los aspectos mas importantes luego de una reparación de
hernia inguinal es el dolor crónico posoperatorio. Este se
define como aquel que dura mas de tres meses luego de la
intervención, y aunque en la mayoría de los pacientes el
mismo cede paulatinamente, en algunos casos puede persistir y ser
debilitante, afectando las actividades cotidianas. Estos últimos
se estiman entre 2-5% luego del abordaje tipo TAPP, siendo una de las
principales ventajas de esta técnica sobre el procedimiento de
Lichtenstein.(3, 13-15) En nuestra serie la presencia de dolor
crónico fue del 3,7%, sin casos severos o debilitantes, cediendo
paulatinamente en todos los pacientes mediante la administración
de analgésicos comunes.
De este modo concluimos que la técnica TAPP es una alternativa
válida en el tratamiento de la hernia inguinal. Sus principales
ventajas son las de optimizar el diagnóstico, permitiendo la
reparación en un solo tiempo de hernias no diagnosticadas
clínicamente, su baja incidencia de dolor posoperatorio
crónico, y la rápida reincorporación del paciente
a sus actividades habituales. Algunas condiciones del paciente
(obesidad, hernia recidivada, sexo femenino) pueden ser muy atractivas
para seleccionar este abordaje, sin embargo, la decisión final
dependerá en gran medida del dominio de las diferentes
técnicas por parte del equipo quirúrgico.
CONFLICTO DE INTERESES
Los autores declaran no tener conflicto de intereses.
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