INTRODUCCIÓN
Este artículo no pretende ser una revisión de
anatomía descriptiva clásica, más bien se inclina
a la necesidad de establecer la relación entre las estructuras
consideradas como puntos de referencia anatómicos y su
aplicación a las técnicas bariátricas más
realizadas. Entendiendo su importancia, no solo anatómica, sino
también fisiológica y funcional, así como, el
impacto que su manipulación quirúrgica pueda producir.
Por lo que se hará una descripción en sentido
céfalo – caudal, evaluándolas en forma secuencial,
para mantener un orden lógico.
En esta primera entrega se describirán y analizarán los
elementos anatómicos ubicados en el nivel más alto de
abdomen, incluyendo el diafragma, la membrana frenoesofágica,
esófago abdominal, esfínter esofágico inferior
(EEI), ángulo de His, grasa de Belsey y ligamento
gastroesofágico.
Diafragma
Delgada lámina musculotendinosa que separa la cavidad
torácica de la abdominal, de forma elíptica, tiene en su
centro un área tendinosa con dos cúpulas de
músculo estriado a cada lado. Inserción anterior en el
xifoides, lateral en la superficie interna de los cartílagos
costales del 7 al 12 y posterior en las apófisis transversas de
la primera vértebra lumbar y en el cuerpo y sínfisis de
las tres primeras lumbares.1
Es atravesado por múltiples estructuras anatómicas, sin
embargo, existen 3 que se consideran las más importantes y
tienen sus hiatos, que son el esofágico, el de la vena cava y el
de la aorta. De estos, el que tiene relevancia quirúrgica en
relación con los procedimientos bariátricos es el
esofágico (Figura 1), ubicado a nivel de T10. Es el único
100% muscular y está en relación con 2 pilares, aunque su
participación en la configuración del hiato ha generado
contoversia,2 siendo más frecuente el predominio del pilar
derecho (60%), que se divide rodeando completamente al hiato y se une
al izquierdo haciéndolo ver más robusto.1,3 Por esta
apertura cruzan los nervios vagos, ramos venosos y arteriales
gástricos izquierdos y del nervio frénico izquierdo.1
Su importancia quirúrgica radica en la posibilidad de hernias
hiatales de diferentes grados que se pueden diagnosticar previas o
durante la cirugía, implicando en muchas ocasiones la necesidad
de reparación, por lo que el conocimiento integral de esta
estructura y de las técnicas quirúrgicas, es fundamental
para el cirujano.
Membrana frenoesofágica
El hiato diafragmático, el esófago abdominal y el
cardias, están ocultos y cubiertos por una membrana
fibroelástica denominada ligamento o membrana
frenoesofágica (figura 2), que a nivel abdominal se encuentra
cubierta por peritoneo. Se compone de fibroblastos, colágeno y
fibras elásticas y se origina de las fascias endotorácica
y tranversalis, que se unen a nivel del hiato esofágico. La hoja
ascendente se inserta 2 a 4 cm proximal al hiato en la pared
esofágica y la descendente en la serosa del fondo
gástrico. Suele tener un cojinete graso en su espesor denominado
fat pad, y por ella transitan los nervios vagos. Es considerada un
sello entre el tórax y el abdomen, además de un anclaje
del esófago al hiato, pero permisivo en términos de
movilidad al momento de la deglución.1 Estudios recientes en
fetos humanos han demostrado que el desarrollo de esta membrana
presenta variaciones individuales y asimetrías laterales, lo que
puede explicar diferencias anatómicas observadas en adultos.5
La membrana frenoesofágica es uno de los elementos
anatómicos que constituyen la barrera antirreflujo, junto con el
esfínter esofágico inferior (EEI), el diafragma crural y
el ángulo de His.6-8
Quirúrgicamente es importante conocer la anatomía y
funciones de esta membrana, ya que su abordaje es necesario para
despejar la unión gastroesofágica, lo cual se puede
lograr desde la curvatura menor o desde el ángulo de His (mejor
opción), disecando en sentido medial para exponer el pilar
izquierdo protegiendo el vago anterior.1 Estudios anatómicos y
observacionales han descrito la variabilidad en el desarrollo y
configuración de la membrana frenoesofágica y su posible
influencia en la migración intratorácica del
estómago y en la prevención de complicaciones como la
fístula, pero no existen meta-análisis que integren estos
hallazgos con datos clínicos de complicaciones tras
gastrectomía vertical u otros procedimientos
bariátricos.9
Esófago abdominal
Es continuación de la porción torácica y se
extiende desde el hiato hasta la unión gastroesofágica,
su longitud varía de 1 a 4 cm (Figura 2), el borde derecho se
continua con la curvatura menor del estómago y el izquierdo es
separado del fundus por el ángulo de His, se considera el
segmento esofágico más corto. 10,11 Carece de serosa
permitiendo visualizar las fibras longitudinales externas, lo que ayuda
a identificarlo. La unión con el estómago se denomina
cardias y es el límite entre la musculatura esofágica y
la serosa gástrica, extendiéndose desde el ángulo
de His hasta la curva menor.1 De acuerdo con la necesidad individual de
cada caso, esta región es posible abordarla, exponerla y
rodearla quirúrgicamente, incluso en procedimientos
bariátricos, tanto en situaciones especiales (hernias hiatales)
como de rutina.
Esfínter esofágico inferior (EEI)
Principal barrera contra el reflujo gastroesofágico,12 este debe
mantener su contracción basal sostenida como contramedida al
gradiente de presión gastroesofágico, sin embargo, cuando
no lo logra por hipotonía, hernias hiatales o aumento de la
presión intrabdominal, se produce reflujo desde el
estómago con el consiguiente impacto sitomatológico.13
Está ubicado en el esófago abdominal y en este segmento
existe una zona de alta presión demostrable
manométricamente. Sin embargo, no se ha podido evidenciar un
esfínter anatómico que coincida con el concepto de anillo
muscular circular. En su lugar existe un engrosamiento
asimétrico responsable de la función esfinteriana,
constituido por dos bandas musculares que cierran el lumen
complementariamente: las fibras clasp por curvatura menor y las fibras
sling por la mayor.1,11,14
En la unión gastroesofágica hay aumento en la cantidad de
fibras de la capa muscular interna con disposición particular,
ya que no forman un músculo circular rodeando al cardias, sino
un área de fibras semicirculares transversales abrazando la
curvatura menor, llamadas fibras clasp, que se insertan firmemente en
el tejido conectivo submucoso al margen de las fibras oblicuas. Esta
últimas reciben el nombre sling y se ubican hacia la curvatura
mayor, forman parte de la unión gastroesofágica, abrazan
la cara anterior y posterior del estómago en forma de estola
descendiendo paralelas a la curvatura menor hasta el antro (Figura 3),
son una banda muscular de 3 cm de ancho que comienza a 1.5 cm del
ángulo de His. Las fibras clasp contactan en ángulo recto
a las fibras sling. En conclusión, él EEI está
formado por dos haces musculares que actúan
complementándose para el cierre luminal.1,15,16
La comprensión del funcionamiento conjunto y no individual de
estos elementos, tanto anatómica como fisiológicamente,
permitirá un correcto manejo quirúrgico de estas
estructuras. Haciendo énfasis en el entendimiento del EEI,
eliminando el concepto de estructura anular o solo fisiológica,
ya que las acciones quirúrgicas sobre el cardias y cuerpo
gástrico tiene repercusión en la acción
esfinteriana.1 Estudios recientemente publicados como el de Latorre y
col,17 afirman que la sección de las fibras clasp reduce la
presión del esfínter y que la sección completa de
la fibras sling puede debilitar la barrera antireflujo y aumentar el
riesgo de enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE),
afirmación también descrita en el trabajo de Nabi et al16
Ejemplo es la gastrectomía vertical, donde la sección
ascendente del fundus puede incluir un importante número de
fibras sling, incluso tejido esofágico en cortes proximales
(Figura 4), repercutiendo negativamente en la función
esfinteriana, como lo demostraron Melissas y col,18 que reportaron una
disminución importante en la presión del EEI de 14,2
± 5,8 a 10,5 ± 6,06 mmHg posterior a estos
procedimientos. Hecho que puede influir en la aparición de
reflujo posterior a la cirugía. Lo cual es respaldado por los
resultados del metaanálisis de Chen et al,19et al.20 Sin
embargo, debemos entender que esto no se le puede atribuir a un solo
elemento, ya que se considera multifactorial, sumando el aumento de la
presión intraluminal del estómago, modificación
del ángulo de His, reducción del volumen gástrico
y disminución de la efectividad de la bomba antral.
donde reportan un 12% de ERGE de novo posterior a la
gastrectomía vertical con o sin reparación de hernia
hiatal. Esto definitivamente influencia la actual inclinación a
la necesidad de preservar la mayor cantidad posible de fibras sling
para conservar la competencia del EEI como mecanismo para reducir la
ERGE, afirmación reflejada en el metaanálisis de Diab
Ángulo de His
El segundo mecanismo defensivo contra el reflujo gastroesofágico
es el ángulo de His (Figura 5), que separa el borde distal
izquierdo del esófago abdominal del fundus gástrico. En
condiciones fisiológicas es de 45° y al aumentar la
presión intragástrica, comprime la pared lateral del
esófago ayudando a mantener y aumentar indirectamente la
acción del EEI. Al modificarse ocurre lo contrario y el
ángulo se hace obtuso, facilitando el reflujo.21
La aproximación quirúrgica al ángulo de His tiene
detalles técnicos que hacen la diferencia para el desarrollo de
reflujo gastroesofágico.22 Afirmación sustentada en
investigaciones que incluyen el análisis con manometría
esofágica y estudio histopatológico del espécimen
quirúrgico. Encontrando que, cuando este contenía tejido
esofágico, se correlacionaba con un aumento en el puntaje de
gravedad para enfermedad por reflujo gastroesofágico de manera
significativa.23 Por otra parte, trabajos como el de Toniolo et al.24
con modelos biomecánicos, han demostrado que un ángulo de
His más amplio, posterior a cirugías cómo la
gastrectomía vertical, incrementa el reflujo, independientemente
de otros factores como la viscosidad del bolo o alimenticio o la
preservación antral. De esto podemos concluir la necesidad de no
dejar bolsa residual (fundus), principio quirúrgico de los
procedimientos bariátricos, pero tampoco aproximarse demasiado
como para comprometer la unión gastroesofágica, por las
repercusiones fisiopatológicas que esto puede tener.
Grasa de Belsey
Es una almohadilla de tejido graso que está ubicada sobre la
unión gastroesofágica (Foto 1), se puede identificar
fácilmente al hacer tracción anterior de esta, es un
importante punto de referencia quirúrgico en procedimientos como
el bypass gástrico ya que su extirpación permite
visualizar el pilar izquierdo del diafragma,25
preparando el terreno para la disección del ligamento
gastrofrénico, la cual puede ser parcial o total, para llegar al
borde posterior del fundus, paso que facilitará la
ubicación de la máquina de engrapado en el último
disparo ascendente del reservorio gástrico. En la
gastrectomía vertical también se usa como referencia
anatómica.
Ligamento gastrofrénico
La disección de este ligamento que tiene íntima
relación con el ángulo de His, se asocia a daño
térmico por uso de energías, lo que se considera un
factor importante, junto a otros como la falla del engrapado,
torsión gástrica y estricturas distales, en el hecho de
que las fugas y fístulas sean más frecuentes a este
nivel.26,27 Esto se ve agravado por que la irrigación de la
unión gastroesofágica es precaria y altamente variable.28
El metaanálisis de Wunker et al,29 afirma que las
fístulas, especialmente en el ángulo de His y en
relación con el ligamento gastrofrénico, se asocian a
factores técnicos como la disección completa del fundus y
la sección de los vasos gástricos cortos, lo que puede
comprometer la perfusión local y favorecer la isquemia de la
línea de sutura proximal. Por otra parte, el uso de
tecnologías como la angiografía con fluorescencia usando
verde de indocianina, han dado luces con respecto a los patrones de
irrigación de este ligamento, como lo muestran Ortega y col,30
que describen cuatro principales, el dominante derecho con
irrigación principal de la gástrica izquierda en 20% de
los casos, accesorio derecho con irrigación por vasos del
ligamento gastrohepático (arteria gástrica o
hepática accesoria) en 36% de los casos, el accesorio izquierdo
con irrigación de tributarias de la frénica inferior
izquierda en 34% de los casos y en el 10% restante coexistencia de dos
patrones. El problema radica en que no siempre es posible identificar
alguno de estos durante la cirugía y si no se preservan las
ramas accesorias o la frénica inferior izquierda puede
producirse hipoperfusión con un incremento en las posibilidades
de fugas por isquemia.
Conflicto de Intereses y Financiación
Los autores declaramos no tener conflictos de intereses, ni haber
recibido financiamiento o patrocinio de ninguna organización
para realizar este trabajo.
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